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Francesc Chulià vuelve a verde tras seis meses de lesión

Francesc Chulià volvió a enfundarse la camiseta del Elche tras haber superado una rotura del ligamento cruzado de rodilla, por la que ha pasado la temporada en blanco. El futbolista nos detalla cómo han sido los seis meses más duros de su vida y la ilusión con la que afronta la recta final de la Copa Federación Juvenil.

Corría el mes de octubre, el Elche disputaba la séptima jornada de Liga, vencía al Villarreal por 2 a 0, pero el precio fue caro porque perdía a uno de sus mejores jugadores. Francesc Chulià se rompía el ligamento cruzado de su rodilla izquierda y a las pocas semanas pasó por el quirófano. El sábado 16 de mayo, hace seis días, volvió a sentirse futbolista y asegura que fue “una sensación de felicidad enorme, volver a hacer lo que más te gusta, no tiene comparación con nada. Después de un año tan duro, te emocionas al ver a tu familia en la grada, dándote fuerzas como siempre, ya que sin ellos no hubiera sido posible”. 

Para jugadores que al igual que Chulià han tenido una temporada complicada, la Copa Federación es como una segunda oportunidad y aunque solo restan dos partidos (además de la Fase Final), el de Beneixida nos confiesa que “los afronto con ganas de disfrutar de minutos y terminar la temporada con buenas sensaciones. De este modo poder ayudar a mis compañeros a conseguir la victoria en ambos partidos y llegar a la fase final de la Copa”. Una competición de la que está seguro que el Elche puede ser el primer campeón. “Desde principio de temporada hasta ahora, siempre he confiado en este equipo y pienso que podemos ganar a cualquiera. Si las cosas salen bien, ¿por qué no ganar esta competición?”.

Seis largos meses lejos del verde

Francesc ha vuelto con hambre de títulos, después de pasar seis meses muy duros. Y es que, como bien nos explica a continuación, han sido muchas horas de trabajo, mucho esfuerzo y un sinfín de sensaciones que ha superado con la dedicación de mucha gente y sobre todo el apoyo especialmente de su familia. “Estos seis meses han sido duros. Desde el principio tienes que esforzarte y seguir los pasos que te marca el equipo médico, tanto antes de la operación: fortaleciendo la musculatura para así entrar lo mejor posible al quirófano; como después: trabajando con los fisios y readaptadores desde el primer día. Hay que tener claro lo que quieres desde el inicio, porque ya no es solo físicamente, tienes que estar fuerte siempre de cabeza y pensar siempre en positivo, para que las cosas vayan a mejor.

Las tres primeras semanas son duras, pierdes masa muscular, tienes dolor en la rodilla, te cuesta hacer vida normal y es duro. Primero empiezas a trabajar con los fisios para que baje la inflamación, haces trabajo para evitar perder el tono muscular y ganar movilidad en la rodilla. 

En estos momentos se pasa mal, el dolor no remite, la rodilla sigue hinchada, vas con muletas, pierdes músculo, parece que no avances pero tienes que continuar trabajando para que todo mejore y empiece a disminuir el dolor. 

Una vez superas esta etapa, te quitan las grapas y empiezas a poder mover la rodilla con más facilidad. Entonces comencé con la readaptación, empezamos con bici y piscina que te permiten seguir ganando movilidad y fuerza en las piernas. Además me quitaron las muletas, tuve más libertad, empecé a sentirme mejor, veía que avanzaba. 

Poco a poco fui entrando en el gimnasio, dónde te das cuenta que no es todo tan fácil, ni tan rápido. Empecé a trabajar cada vez más, para ganar cuanto antes fuerza en general. 

Pero esto me producía dolores y molestias en la rodilla, que te hacen pensar, ¿estaré bien? ¿tendré algo mal?, pero tanto fisios como el médico, te dicen que son dolores postoperatorios normales y tienes que seguir entrenando. El dolor continúa, no es agradable entrenar siempre con alguna molestia, pero lo importante es que sigues entrenando y sigues avanzando en la recuperación. 

Las semanas cada vez pasan más rápido, empecé a tener más fuerza en las piernas, vas teniendo mejores sensaciones.

Es cuando, sobre los 3 meses empezó el trabajo más costoso y las dobles sesiones. Comencé a hacer trabajo en campo, reeducando la carrera, además del trabajo de fuerza y prevención. Entrenaba más de 4 horas al día, por la mañana y por las tardes-noches al terminar la universidad, llegaba bastante tarde a casa y cansado, estaba menos animado. En ese momento te fijas más en las cosas malas que en las buenas. Por eso como he dicho al principio, es más un tema mental. En esos momentos hablaba con mi familia que me animaban y me hacían ver que la cosa iba muy bien, que a pesar de dolores y molestias en la rodilla, que eran normales, esta estaba respondiendo bien al trabajo, seguía avanzando muy rápido y cada vez estaba más cerca de jugar. 

Esto hacía que me despertara cada día con más ganas de entrenar e ilusionado. Comencé con la carrera y a tocar un poco de balón, esto me hizo verme muy próximo al objetivo, pero aún quedaban lo más duro: los últimos meses. Empecé con los entrenamientos en campo, más exigentes, en los que empezaba a sentirme con mejores sensaciones y en condiciones de empezar a entrenar con el grupo. Esto duró más de un mes, en el que hubo altibajos. En esta lesión de ligamento cruzado, al operarte te quitan tendón rotuliano para reconstruir el ligamento, entonces cuando ya corres y te sientes bien, empiezas a tener molestias en el tendón, las cuales hay que controlarlas para que no vayan a más. Y así fue, regulando los entrenamientos, empecé a entrar con el grupo poco a poco, sintiéndome cada vez mejor.

Este tiempo se alargó un poco al verlo tan cerca, pero finalmente llegó el día. Este fin de semana pasado contra el Tavernes en el que pude disfrutar de nuevo. De verdad te digo que tras la lesión vuelves mucho más fuerte por lo sufrido, valorando y viendo las cosas de otra manera. Debo dar gracias por haberme lesionado aquí en el Elche CF, porque sus tratos personales y profesionales han sido excelentes estos dos años, tanto los fisios (Antonio, Álex, Fran y Milito), preparadores, entrenadores, el Doctor Quesada y los readaptadores (Aitor y Joel) que han pasado la mayoría del tiempo conmigo, han sido imprescindibles para que llegara este día, ayudando a que me formara tanto futbolísticamente como personalmente y estaré siempre agradecido a ellos. 

Por último debo señalar que de estas lesiones se aprenden muchas cosas. Una de ellas, lo mucho que cuesta conseguir algo que quieres, sacrificando muchas cosas y momentos, ya que tienes que luchar por ello día a día para lograrlo”. 

Lo peor: los dolores

Aunque muchos futbolistas con lesiones de larga duración, aseguran que lo peor es no poder ayudar a sus compañeros, Chulià rompe con ese estereotipo, “al principio para mí lo más duro era entrenar con dolores, sin saber si iban a desaparecer o no. Me comentaban que los dolores que tenía eran normales, entonces debía de acostumbrarme a trabajar con ellos, superar esas molestias y seguir entrenando. El cuerpo se mueve por tus sensaciones, al no estar en condiciones y sentir molestia no te ves ayudando a tu equipo. Sí es verdad que, cuando llevaba 5 meses, que ya empezaba a encontrarme mejor y me veía capaz de jugar, si tenía esas ganas de entrar a ayudar a mi equipo, pero hasta entonces no”. 

Por último, Chulià aprovecha Golsmedia para mandar un mensaje a su entorno. “Solo puedo tener palabras de agradecimiento a toda la gente que me apoyado en todo momento y ha hecho esto posible. Gracias”.

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