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Verónica Hipólito

ATLETISMO ADAPTADO | La campeona del mundo que superó 200 tumores y un derrame cerebral

Hoy venimos a contarnos la historia de Verónica Hipólito, una atleta paralímpica brasileña que deberías conocer y si no lo haces ya estamos nosotros para ponerle remedio. Y no por las múltiples medallas que lucen en sus vitrinas, sino por la infinidad de obstáculos que ha tenido que sortear para conquistarlas.

Palmarés privilegiado

A sus 22 años, la natural de Sao Bernardo do Campo (Sao Paulo) puede presumir de ser campeona del mundo en 2013 en los 200 metros y subcampeona paralímpica en Río 2016 en los 100 metros T38. Una cita en la que además también fue bronce en los 400 metros.

Una luchadora nata que además  se convirtió en los Juegos Parapanamericanos de Toronto en la mujer más joven en ganar y por si fuera poco lo hizo en tres disciplinas: 100 metros, 200 metros y 400 metros.

Derrame cerebral a los 14 años

Pero ya lo hemos dicho con anterioridad. No es por sus logros por los que hoy ocupa estas líneas, sino por la lección de vida que conforma. Y es que Verónica padeció un derrame cerebral a los 14 años tras el cual los médicos aseguraron que no volvería andar.

“Me desperté y sentí medio cuerpo paralizado”, relata la brasileña. Dicho derrame es el que le llevaría a después competir en la categoría T38, la correspondiente a una deficiencia física derivada de una parálisis cerebral.

El miedo invadió a una jovencísima Verónica que encontró en unas palabras de su padre la inspiración para todo lo que ha venido después. “Cuando salgas de aquí todo el mundo va a intentar ponerte límites, pero la que vas a decidir lo que vas a hacer o no eres tú”, recuerda.

Vuelta al atletismo y oro mundial

La brasileña se tomó al pie de la letra las palabras de su padre. Apostó por no ponerse límites a ella misma, pero tampoco dejar que los demás se los pusieran. Con esa filosofía regresó a las pistas de atletismo por todo lo alto cuando tenía 17 años conquistando el título mundial en los 200 metros.

Tumor cerebral y poliposis adenomatosa familiar

Parecía que la oscuridad ya había quedado en el pasado, pero nada más lejos de la realidad. El destino, que es caprichoso, volvió a ponerla en jaque. Pocos meses después los médicos le encontraron un tumor cerebral que tuvieron que extirparle y cuyo tratamiento la dejó en el dique seco durante un tiempo.

Pasado este trance, y en plena preparación para los Juegos de Toronto, la vida volvió a cebarse con la de Sao Bernardo do Campo. Los médicos le diagnosticaron poliposis adenomatosa familiar, una dolencia hereditaria que le produjo más de 200 tumores en el tracto intestinal.

La gravedad era tal que tuvieron que extirparle el 90% de su intestino grueso. Cualquiera pensaría que ya está, que la brasileña tiraría la toalla y que se rendiría tras haber plantado cara valientemente durante tanto tiempo.

Regreso histórico a los Juegos de Río de Janeiro

Pero no. Eso no va en los genes de Verónica. La de Sao Paulo volvió a entrenar y alcanzó la gloria en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, donde se subió al podio en las dos ocasiones ya citadas con anterioridad.

Nuevo tumor cerebral

Apenas pudo saborear los éxitos de Río, puesto que en 2017 le encontraron otro tumor cerebral. Tuvo que volver a pasar por quirófano y también en 2018 por rastros que quedaban y que implicaban otra cirugía.

Ha estado parada de 2017 a 2019, pero ya está aquí. En la actualidad se ejercita en el Centro Paralímpico Brasileño de San Pablo durante cinco horas diarias para lograr rebajar los 10 kilos por encima de su peso en los que se encuentra. No cabe ninguna duda que lo conseguirá, porque no hay meta que se le resista.

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