La UD Alzira firmó un empate en el Luis Suñer Picó, ante La Nucia, en un partido que el nuevo técnico, Carlos Sapiña, interpretó como un punto de partida competitivo en una semana especialmente delicada para el vestuario. “Si algo deseaba hoy era no perder”, reconoció en rueda de prensa, asumiendo que el objetivo era ganar, pero poniendo en valor que el equipo “lo intentó con sus armas” y que, pese a una segunda parte más cauta, tuvo opciones reales, incluido un gol anulado.
Sapiña contextualizó el empate como útil dentro de una racha de partidos exigente, y lanzó un mensaje de reafirmación: el equipo se siente vivo y preparado para competir. “Creo que el punto es positivo”, insistió, sin esconder que la grada quería la victoria, pero defendiendo que el Alzira necesita sumar y crecer desde la solidez.
Traver, Rigo y el plan: adaptación sin excusas
Uno de los puntos clave del encuentro fue la lesión muscular de Traver. Sapiña, en la rueda de prensa posterior, evitó marcar plazos, pero remarcó que no quiere agarrarse a la baja como coartada: “Sin excusas. Tenemos una plantilla de 20-22 jugadores y tenemos que ir a por todo igualmente”.
En esa línea de soluciones, destacó el debut de Dani Rigo, al que vio preparado pese a llevar tiempo sin competir y al que utilizó también por necesidad de piezas en esa demarcación ante otra ausencia importante (Cristian). Sapiña valoró su rendimiento y explicó que tuvo que gestionar cambios “obligatorios”, lo que condicionó decisiones durante el tramo final.
A nivel táctico, aclaró que el equipo ya defendía en 4-4-2, aunque el punto de partida era otro dibujo, y que la lesión obligó a reajustar piezas más que estructuras. También dejó una lectura autocrítica: echó de menos atacar más por derecha, donde entendía que estaba “el partido” para poder ganarlo.
Mercado, ambiente y lo que viene: un filial como siguiente examen
El técnico también abordó el mercado: defendió que, mientras esté abierto, hay que aprovecharlo, y justificó refuerzos como Jefrie(versátil, con opción de lateral y de extremo) y la incorporación progresiva de Jorge Ruiz, al que aún no ve lógico “tocar” de inicio por la estabilidad defensiva del equipo y por venir de lesión, pero sí como revulsivo por su “electricidad” en ataque.
En el plano emocional, Sapiña explicó que el lunes fue un día “muy apagado” tras la salida de Ramón Llopis y que hubo charlas internas para reordenar al grupo. Recalcó que pidió calma en momentos de ansiedad, “hacer el partido largo” y mantenerse vivo el máximo de minutos: un guion que, a su juicio, el equipo cumplió.
El próximo reto, adelantó, será totalmente distinto: el Alzira visita a un filial con que domina muy bien el balón y cuenta con muchas variantes como es el Villarreal C. La receta, para Sapiña, es clara y repetida durante la semana: ser una roca, sostenerse desde atrás y aprovechar que, por mucha calidad que tengan, también cometen errores.
Tras la jornada 20 y con este empate, el Alzira sale del descenso momentáneamente con 19 puntos (Roda y Jove Español no pudieron jugar sus partidos del fin de semana por las fuertes rachas de viento).
