Atlético Monzalbarba y CD Garrapinillos se enfrentaron este fin de semana.

Volvió a rodar el fútbol auténtico

Opinión

Atlético Monzalbarba y CD Garrapinillos se enfrentaron este fin de semana.

Opinión

Aragón se vistió de gala este pasado fin de semana para recibir por la puerta grande la vuelta del deporte auténtico. El que nos incumbe a ti y a mí. El que hace de cualquiera el protagonista de una tarde gloriosa. El deporte que se siente y se vive desde todos los sitios: desde el campo, desde la grada, desde el banquillo o desde el bar. El deporte que todos queríamos que volviera y que no podía quedar huérfano de sentimiento.

Y volvió por todo lo alto. Lo hizo con su gente en la grada. Lo hizo con el aliento de los aficionados, que hacen que por fin haya un fútbol que merezca la pena sentir. No como aquel de la élite al que le han arrebatado el sentimiento y la pasión desmedida que tenía antes. Volver a escuchar los gritos de una grada, la presión del conjunto local sobre el visitante o la competitividad por algo que ni siquiera significa más allá de los tres puntos es algo indescriptible.

Te hemos echado de menos

Tras un año en el que a la sociedad se le ha quitado todo aquello que va ligado con lo sentimental, el fútbol volvió para demostrar que es la única vía de escape y modo de felicidad para mucha gente. El deporte rey hace vibrar a mucha gente. Y ya no solo eso. Incumbe a muchas partes de una sociedad cada vez más polarizada y las junta como iguales, uniendo entorno a un sentimiento común a aquellos que los políticos quieren separar.

Público en las gradas de La Fuensanta de Cuenca. UB Conquense

Como dijo un sabio, “el fútbol es la vida“. Y después de un año sin poder celebrar un gol en la grada del estadio al que llevas yendo toda tu vida, es una alegría inmensa que esto vuelva a suceder. La gente, con la vuelta del fútbol, vuelve a vivir. Y qué bonito es vivir siguiendo a lo que más quieres y reencontrarte con ello después de tanto tiempo.