Raúl Garrido, tras años de éxitos el entrenador valenciano fue destituido de la UE Olot tras la mala dinámica este curso. Foto: UE Olot.

El entrenador y el amor

Opinión

Raúl Garrido, tras años de éxitos el entrenador valenciano fue destituido de la UE Olot tras la mala dinámica este curso. Foto: UE Olot.

Opinión

Estamos inmersos en una temporada salvaje para los entrenadores de la Segunda B y Tercera División, del fútbol más auténtico. Nunca su posición en el tablero del fútbol fue tan frágil. Les pedimos, y me meto como un aficionado más, que sean domadores de algunas bestias incontrolables que residen en ciertos vestuarios. Les exigimos que sean líderes tras las derrotas para aupar a sus guerreros, y que sean esos “padres” para formar a las “perlas” de nuestras canteras y convertirlas en “estrellas”.

Les pedimos y les exigimos, pero confiamos de verdad poco en ellos, suelen ser los primeros en caer cuando el balón le da por no entrar en la portería rival. Cerca de 30 entrenadores, de una Segunda B de 102 clubes, han sido destituidos (o han dimitido en algunos casos). Será cosa de los tiempos modernos, amores para toda la vida ya se ven pocos, al principio parecen eternos, se viven con pasión, pero pocos duran varios San Valentín.

“Raúl Garrido y la UE Olot eran una de esas parejas que te imaginabas unidas hasta la vejez, lo de Fernando Vázquez y el Depor un segundo intento, y lo de César Ferrando con el CF La Nucía una relación duradera que causa admiración”

Raúl Garrido y la UE Olot eran una de esas parejas que te imaginabas unidas hasta la vejez, eran “la pareja perfecta”. Había conexión entre técnico-jugadores-afición. El equipo transmitía fútbol, así lo demostró el curso pasado que parecía lanzado a por el play-off hasta que llegó la pandemia. Este verano el club realizó unos retoques a una gran plantilla, y el balón dejó de entrar en la portería rival, y aparecieron errores defensivos. ¿Qué pasó? ¿Por qué se rompió lo nuestro? Aún se preguntan.

Tras buenos años, la mala dinámica de este curso ha finalizado con la relación entre Raúl Garrido y la UE Olot. Foto: UE Olot.

El caso de Fernando Vázquez y el Depor era un segundo intento de amor. Este era un amor de pura pasión. El de Castrofeito tuvo su primera gran aventura en Riazor cuando cogió un equipo a la deriva en Primera, le hizo reaccionar pero bajó. Y a pesar de ese duro momento persistió el “flechazo” y se logró el ascenso y retorno a la élite. Aquello se rompió…pero años después se volvieron a encontrar, y ese amor resurgió de las cenizas. Hasta que los irregulares resultados, y un club con marejada institucional, terminó por apagar ese fuego siempre necesario.

RC Deportivo
Fernando Vázquez y la plantilla del Deportivo. Twitter RC Deportivo

Durante las semanas te vas enterando de tantas parejas que rompen que cuando aún observas un matrimonio duradero, pese a pasar duros momentos, lo miras con gran admiración. Es el caso del CF La Nucía y César Ferrando. El club rojillo no comenzó bien el curso, las victorias no llegaban tras una temporada anterior de ensueño (en su debut en la Segunda B). Este es un proyecto muy ambicioso, solo hay que ver su espectacular estadio. Otros hubiesen caído en la tentación que marcan los malos resultados, y por muchos meses juntos, ya habrían buscado un nuevo amor. Pero ahí siguen estando juntos Kiko Lacasa, Director Deportivo, y César Ferrando, el técnico. Tras una victoria en 10 partidos, ahora el equipo acumula tres triunfos seguidos y vuelve a soñar con ser equipo de Segunda B PRO.

César Ferrando, actual técnico del CF La Nucía.

Luego hay amores muy complicados, difíciles de explicar. El Extremadura cesó a Manuel Mosquera, puso a otro entrenador, para luego volver a repescar a su primer técnico (con un cambio de los inversores). El Hércules CF apostó por Cubillo y una gran plantilla, pero se decidió su cese tras una mala racha siendo segundo, con el argumento que el equipo “no daba un paso adelante” en los partidos. Tras ello se presentó al segundo entrenador, Alejandro Esteve, como nuevo primero. Luego, dos semanas después, tras dos resultados negativos, se ha apostado por otro técnico, Manolo Díaz. Y ahora se ha informado que Esteve era interino, ahora, hace dos semanas nadie explicó ese matiz.

“Esta es la temporada más salvaje para los entrenadores y en algunos campos deberían poner aquel cartel que se veía en el viejo oeste: por favor, no disparen al pianista”

En definitiva, amores y desamores. Tengo la sensación que este curso los directivos tienen menos paciencia que nunca. Cierto es que esta liga es la más exigente, hay clubes que ascenderán por dos y otros que bajarán dos categorías (con la nueva Segunda B PRO y el resto de nuevas divisiones). Pero por todo el contexto que vivimos, con bajas por Covid-19 inesperadas, con interrupciones durante la liga (que en Tercera División están afectando mucho a los clubes en varios territorios)… esta sin duda es la temporada más salvaje para los entrenadores. Más que preparar el partido se tienen que adaptar a él: el calendario de encuentros les puede cambiar de una semana a otra, los equipos están sufriendo más lesionados, y de repente tu jugador referente puede ser baja por Covid-19. Y sin estar permitidos tropiezos ante formatos de ligas tan cortas ¡Es un curso salvaje!

Como salvaje lo era el viejo oeste. Las leyendas, y las películas, cuentan que en esa época había un cartel en los salones donde se podía leer “por favor, no disparen al pianista”. Y es que los tiroteos entre forajidos eran habituales en las cantinas, y alguna bala solía terminar en el cuerpo del pobre pianista, cuando él solo intentaba ofrecer una buena música a los asistentes. Pues esta temporada muchas balas de esta locura de curso están matando a unos entrenadores que intentan entretenernos con este fútbol de entreguerras. Y se está siendo bastante injusto con su trabajo. La realidad es que hemos llegado a San Valentín, y ya se han roto muchas buenas relaciones. Cosas del fútbol y el amor.