El Villarreal CF B celebra un tanto.

La temporada del COVID se ceba con los filiales

Opinión

El Villarreal CF B celebra un tanto.

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El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, afirmaba Jorge Valdano. Y razón no le falta. El COVID lo ha transformado todo, también nuestro querido deporte rey. Ha cambiado el juego y sus alrededores, ha cambiado el fútbol dentro y fuera del vestuario, las gradas, en la televisión, en el formato, en las clasificaciones, en las previas, en los postpartidos. De grandes aspectos a mínimos detalles. También ha cambiado la dinámica de los filiales.

Basta con ojear la clasificación del grupo tercero de Segunda B para encontrarte con varias sorpresas en este inicio. Con Ibiza y Hércules ya despuntando, resalta el casillero de victorias que comparten tanto Atlético Levante como Valencia Mestalla: cero triunfos. Tampoco puede presumir el Villarreal B de mejor aspecto, con solo una victoria en cuatro partidos.

los filiales pierden fuerza a causa de las necesidades del primer equipo

Lejos de ser una coincidencia, es una consecuencia. Los filiales se encuentran mucho más debilitados a causa de las necesidades del primer equipo, que ven cómo sus convocatorias han aumentado a 25 jugadores y, algunos de ellos, han necesitado tirar de estos jóvenes valores para completar listas y para comenzar a sumar minutos. Otros, como en el Valencia, directamente han debido echar mano del Mestalla por falta de efectivos tras convertir su proyecto en un bazar.

valencia mestalla

Con muchas jornadas todavía por delante y con una fase de descenso que disputar, todos ellos cuentan con tiempo de sobra para poder remontar. Pero, acuciados por la falta de efectivos y con la incipiente competitividad generada al acortar la competición, a las jóvenes promesas de Levante, Villarreal y Valencia podrán echar en falta la experiencia necesaria en estas situaciones.

En definitiva, una situación que perjudica a todos los elementos que integran nuestro fútbol de Segunda B pero que, en el caso de nuestros tres filiales, puede acabar en golpe bajo, fracaso e, incluso, un descenso a las catacumbas de la Tercera División.