El capitán del AE Prat, Putxi, despedido con honores de su club. Foto: AE Prat

La despedida del capitán

Opinión

El capitán del AE Prat, Putxi, despedido con honores de su club. Foto: AE Prat

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No todos somos capitanes. Hay una preciosa canción de Revolver, “Todos somos capitanes”, que reza eso de “cuando el mar se muestra en calma todos somos capitanes, pero cuando se agiganta nadie se agarra al timón”. Ahí aparece el capitán de verdad, el jugador o jugadores de una plantilla que tiran del carro, que piden el balón con valentía cuando el equipo está sufriendo, quién grita a los compañeros para corregir y animar aunque esté en el banquillo o en la grada en ese partido por acumulación de tarjetas.

“El capitán no es uno más, o no debe serlo, y cuando este sale del club no puede ser con una despedida más, no debe serlo”

El capitán no es uno más, o no debe serlo. Él debe representar el sentimiento de la afición, debe ser ese “número 12” con las botas puestas sobre el verde. En esta idea, quizás romántica de lo que significa ser el capitán, cuando este sale del club no puede ser con una despedida más, no debe serlo.

Seguro que muchos pensáis en Sergio Ramos y en su tormentosa salida del Real Madrid, por lo escuchado por la radio, pero con una despedida final a la altura de un capitán, con fotografías con sus Copas, el Presidente a su lado, y la familia enfrente. Yo pienso más en nuestro fútbol auténtico. Pienso en Putxi y su AE Prat (Segunda RFEF). El capitán, y durante los últimos 6 años un “potablava” más, se ha despedido esta semana de su club, por motivos laborales ha decido marcharse de una entidad con la siguiente frase que lo resume todo: “Estaré en deuda con el club, yo lo he dado todo pero nunca le podré devolver todo lo que me ha dado él a mí“.

Putxi, AE Prat
Putxi, el capitán del AE Prat despidiéndose de su club. Foto: AE Prat.

El club para su despedida le preparó un escenario a la altura de un capitán, una rueda de prensa junto a su Presidente, un fondo con la palabra “Gratitud”, y su entrenador y compañeros de vestuario enfrente sentados sobre el césped donde tantos buenos momentos ha dado y tanto sacrificio entregado. Un gran final, o un “hasta luego”, que bien merece un capitán. Nota sobresaliente para la dirección del AE Prat.

En este fútbol “modesto” es incluso más importante cuidar estos pequeños grandes detalles por esa cercanía entre jugadores y afición

Este es un buen ejemplo de cómo se debe despedir al capitán. ¿Ejemplos incorrectos? También los hay y duele verlos. En este fútbol “modesto” que tanto amamos muchos también es importante cuidar estos pequeños pero grandes detalles. Incluso creo que en este fútbol más pasional y menos mercantilizado esos detalles son más necesarios, para el capitán que se va, y para la afición, por esa cercanía de este fútbol que hace que más que un capitán se haya convertido en un miembro más de tu familia.

Y esto no solo vale para los “capitanes”, también los entrenadores especiales, los que han dejado huella, merecen una despedida más dulce, más acorde con su relevancia en la entidad. Y no se trata de dinero. En este fútbol modesto quién va al campo no exige ver un golazo por la escuadra, desea disfrutar de un partido lleno de intensidad, de garra, de esfuerzo máximo de los suyos, eso exige, y luego si llegan destellos de calidad eso es como añadirle un buen postre a un menú bien completo. Pues eso, no hace falta dinero si no corazón para estos asuntos, para ofrecer un gran final.

Dicho lo dicho, por favor, despidamos al capitán como Capitán que ha sido.