Choque entre jugadores de CD Utiel y Atlético Benimar en un duelo liguero de la temporada pasada.

La hora de los valientes

Opinión

Choque entre jugadores de CD Utiel y Atlético Benimar en un duelo liguero de la temporada pasada.

Opinión

Arrancamos una nueva hoja del calendario. Ya es octubre. El tiempo desde marzo ha
transcurrido lento… y rápido. Han sido siete meses realmente extraños, muy largos
desde que se terminara de forma abrupta la temporada en Regional Preferente. El fútbol
había pasado de forma momentánea a un segundo plano, pero todo parece recobrar su
sentido inicial. O eso queremos pensar.

El debate ahora es diferente. ¿Debe el fútbol regional reiniciarse? Muchos clubes de
fútbol han admitido en las últimas fechas que su actividad no es esencial, y que no vale
la pena asumir un riesgo innecesario. Otros responden: si no quieren, que no jueguen,
pero que no estorben a aquellos que sí quieren competir, que luchan por convivir con el
virus, normalizando una situación única y especial.

Esta sociedad vive con la obligación de otorgarle la razón a una parte o a otra. No hay
grises, solo blanco y negro. ¿Quién tiene razón, el que no juega ni entrena por temor a
un brote en su equipo, o el que quiere competir y recobrar la normalidad? Respetable
ambas opiniones. Ninguna de ellas con el 100 % de razón.

ninguna de ellas con el 100 % de razón

Hay que asumir que el fútbol de Preferente no es una actividad esencial. No hay apenas
familias que vivan de una categoría regional, porque en muchas ocasiones los
futbolistas no cobran o incluso pagan por jugar. Solo las empresas que sostienen a
algunos de los grandes equipos de Preferente pueden defender la imperiosa necesidad de
iniciar el curso y no detenerlo. Y, desafortunadamente, estas empresas se cuentan con
los dedos de una mano.

Han sido siete meses. Aunque entre medias se jugara una promoción, tanto los que
estuvieron presentes en Alberic como los que lo siguieron a través de Golsmedia saben
que aquel oasis en el desierto no fue igual. Faltaba ambiente de fútbol, aficionados de
pie siguiendo el encuentro, charlas en una grada de cemento. ¿Vale la pena volver si la
esencia no es la misma?

En resumidas cuentas, el fútbol es de la gente. Mientras haya medidas sanitarias y se
cumplan, los aficionados deben volver a los campos de fútbol. Una Preferente sin
público no tiene sentido. Siempre valdrá la pena volver al verde, mientras la esencia
nunca se pierda. Competir por el orgullo de tu pueblo, sin que el pueblo no pueda
disfrutarte, no vale la pena. Y parece que, al fin, todos estamos de acuerdo en ello.