Imagen de Tello golpeando el balón en el Real Betis - Real Sociedad. Foto: Real Betis.

LaLiga se muere

Opinión

Imagen de Tello golpeando el balón en el Real Betis - Real Sociedad. Foto: Real Betis.

Opinión

El fútbol se ha vuelto tan cortoplacista que ya no se analiza nada más allá del próximo partido. Un gol convierte en héroe al villano o envía al indultado a la hoguera de inquisición. Y, cuando un resultado depende de una interpretación arbitral o una decisión de VAR, ya tenemos a quien culpar del mal resultado. La crítica sincera se ha convertido en un artículo de lujo y el análisis sin intereses está cada día más descatalogado. Cuánto más grande es la sombra del poderoso, menor es la luz de la objetividad sobre él. Nos pasa en la vida y, cómo no, nos pasa en el fútbol.

“Yo no veo el árbol Madrid-Barça y sus ‘peleitas’ semanales. Veo el bosque de nuestra liga y una deforestación creciente y preocupante”

Así las cosas, el fin de semana nos ha dejado dos derrotas dolorosas de los dos grandes de nuestra liga. Y mientras el madridismo se pregunta sobre Zidane y sus alineaciones, en Barcelona miran a los alineados de Koeman. La próxima semana será al revés. Es siempre lo mismo. Pero, si no representas a ninguno de los dos ni estás cerca de su radio de atracción, el análisis es muy distinto. Y sin duda más objetivo. Yo no veo el árbol Madrid-Barça y sus ‘peleitas’ semanales. Veo el bosque de nuestra liga y una deforestación creciente y preocupante.

Messi y Ronaldo
Messi y Ronaldo en un encuentro en el Santiago Bernabéu. Fuente: Mundo Deportivo.

En España coincidió la globalización del fútbol con la explosión de dos grandes iconos del fútbol mundial; Cristiano y Messi, que han protagonizado en la liga una guerra deportiva sin cuartel que nos ha mantenido entretenidos durante casi una década. Las batallitas deportivas Mourinho-Guardiola no hicieron más que sumar gasolina al incendio. El circo resultaba muy atractivo mediáticamente y hacía frotarse las manos a los operadores televisivos que compraban los derechos de la liga a precio inflado por una coyuntura y no por una estructura.

“Tebas eligió, hace muchos años, apostar todo el capital de la liga a los dos grandes y no a engrandecer la liga”

Mientras tanto, los jeques llegaban al fútbol sin hacer mucho ruido y con poco éxito competitivo. Pero el status quo se cambia a fuego lento, y mientras PSG y City creaban sus imperios a base de ensayo error sin las apreturas de la economía, nosotros vivíamos atontados el duelo Messi-Cristiano. Y, para rematar el tinglado, Tebas eligió, hace muchos años, apostar todo el capital de la liga a los dos grandes y no a engrandecer la liga. Todo al rojo. Pero el rojo se ha acabado y llega el negro futuro.

liverpool everton
Imagen del encuentro entre el Everton FC y el Liverpool FC. Foto: Liverpool FC

Pero no todos vivían atontados tras la purpurina. Inglaterra, con el mismo mercado global de Madrid y Barça y similar glamour gracias a Manchester United o Liverpool, repartía de forma opuesta su riqueza. Mientras los 20 equipos de la Premier reparten de forma justa la tarta común del dinero entre todos los participantes, en España se vende como un éxito un reparto de uno a cuatro a favor de Madrid y Barça. Uno a cuatro significa cuatro veces más que cualquiera de los demás. Cuatro. Una obra bochornosa con la connivencia de todo el teatro.

“Alguien debió pensar que serían eternos. ‘Pan para hoy, hambre para mañana’ pensó el refranero”

Y así, mientras la Premier iba poco a poco creciendo en competitividad interna, interés global del aficionado y, como consecuencia, curva creciente de ingresos generales, en la liga Cristiano y Messi iban cumpliendo años. Alguien debió pensar que serían eternos. ‘Pan para hoy, hambre para mañana’ pensó el refranero. Y el mañana ha llegado.

Kylian Mbappé
Kylian Mbappé regateando al portero. Foto: PSG.

Desde que Cristiano -de largo el mejor jugador del Madrid- se ha marchado, el conjunto blanco ha dejado de pelear la Champions. Ya no le alcanza el nivel y, como no tiene el dominio de la partida como a principio de siglo, Mbappé lleva dos años en el radar de Florentino, pero jugando en Paris. Beckham, Zidane, Figo… se acabó aquello de ‘cromo veo, cromo quiero… y cromo tengo’. Eso el Madrid, que en Barcelona ya sufrieron el cambio de manos del álbum hace tiempo. Neymar emigró a una liga menor porque el dinero ha cambiado de bando. Y, ahora, como parte inexorable de la vida, Messi ya no es capaz de ganar él solo todos los partidos porque el tiempo pasa para todos. Hace tiempo que en Champions y ahora también en la liga.

“Si la liga es infumable para los de aquí, imaginen fuera de nuestras fronteras”

Si, a eso, le sumamos el nivel general de la competición española, empiezan a cuadrar todas las piezas. Mientras en Inglaterra ha habido 4 campeones en los últimos cinco años -y ninguno el Manchester United-, en España Madrid y Barça se reparten catorce de las últimas quince ligas. Otro bochorno. Y, mientras cualquier equipo de la Premier es capaz de meterle siete goles al campeón, eso aquí es imposible que pase. Imposible. Eso por no hablar del interés general de la competición. Mientras ayer un Tottenham-West Ham (dos equipos no campeones habituales) tenían sobre el césped los alicientes de ver redebutar a Bale con Mourinho o que un 3-0 acabara 3-3 en el descuento, en España hay seis partidos (siendo generosos) de los diez de cada jornada que no le interesan a nadie que no sea seguidor de los equipos en juego. Si la liga es infumable para los de aquí, imaginen fuera de nuestras fronteras. Esa es la realidad, y pasará factura en la próxima negociación de derechos de televisión. Con el interés de la competición y el espectáculo en Inglaterra, sin Messi ni Cristiano en España, y con los millones de los jeques comprando a las estrellas, el futuro de la liga española es más que preocupante.

Rodrigo Leeds
Rodrigo durante un entrenamiento con el Leeds United. Foto: Leeds United.

Pero aquí, en lugar de preocuparnos de que un recién ascendido a la Premier pueda -por ejemplo- comprar en la liga al delantero de la selección española (Rodrigo al Leeds del Valencia), tenemos nuestros asuntos estrella. Mientras la organización en Inglaterra nos está arrasando medio bosque -económica y deportivamente-, andamos discutiendo frente a un árbol si Zidane acertó con su alineación o si el Barça acertó con Griezzman. Se ha marchado el tren mientras estamos en la ventanilla de billetes reclamando viajar en primera clase.

Pero tranquilos. Este fin de semana se viene el clásico. Seguiremos en la ventanilla.