Roberto Olabe, Director de Fútbol de la Real Sociedad CF. Foto: Real Sociedad CF.

Ensayo y error

Opinión

Roberto Olabe, Director de Fútbol de la Real Sociedad CF. Foto: Real Sociedad CF.

Opinión

Estamos viendo la mejor versión de Roberto Olabe como líder del proyecto deportivo de la Real Sociedad. Es verdad que a muchos todavía nos cuesta digerir sus engoladas ruedas de prensa, pero cada vez es más empático. Ahora bien, al director de fútbol de uno de los nueve campeones de Liga no le pagan por caerle bien a las periodistas, sino por tomar buenas decisiones. Y para hacerlo, es necesario ser lo más preciso posible con la heurística en el ensayo y error.

Roberto Olabe metió la pata hasta el fondo en muchas decisiones, pero de no haberlo hecho no habría llegado hasta aquí. También es verdad que en esto del fútbol debes tener cautela con las catástrofes, porque con solo un cuarto de kilo de fracaso te vas a la cola del paro inmediatamente.

“El descenso de la Real a Segunda nos sirvió en escena a una de las mejores generaciones de canteranos”

Convivir con las calamidades forma parte de todos los que habitamos el circo de la pelota. Y si somos sinceros, que se agite el árbol de los errores nos abre muchas puertas. Sin ir más lejos, el descenso de la Real Sociedad a Segunda División nos sirvió en escena a una de las mejores generaciones de canteranos que se han visto hasta la fecha.

El técnico de la Real Sociedad Imanol Alguacil ha apostado claramente por los canteranos. Foto: Real Sociedad CF.

Por aquí ha tenido que pasar, por ejemplo, un entrenador que dormía en la habitación de un hotel de lujo para entender que se puede llegar a la meta con la humildad y el buen hacer de un buen hombre de Orio. Hemos tenido que soportar las extravagancias de un coleccionista de relojes que se quiso comprar un tigre por Amazon para comprender que nos viene mejor apostar por el liderazgo silencioso de un muchacho de la Bretaña francesa.

Todos hemos aprendido del ensayo y error, y así debe seguir siendo. Camino empedrado e incómodo, pero necesario. Nada en esta vida se consigue sin chocar constantemente con las mismas piedras. El accidente es la bata de casa de cualquier canterano. Solo si un compañero deja de rendir o alguien se lastima se enciende la luz en la puerta de entrada. Duro, pero real como la vida misma.

“Imanol Alguacil está dando una lección soberana, desde la irrupción del técnico oriotarra la cantera tiene una vía de entrada mucho menos sucia y empedrada”

Aunque he de reconocer que de un tiempo a esta parte Imanol Alguacil está dando una lección soberana. Algo que parece muy sencillo, como el fútbol que hacía Zidane, pero no lo es. Desde la irrupción del técnico oriotarra la cantera tiene una vía de entrada mucho menos sucia y empedrada: a pocos se les mira el currículum para jugar con el primer equipo. Lo único que importa es rendir.

También es verdad que corren tiempos de viento a favor: líderes de la Liga, finalistas de la Copa del Rey y triunfadores en el Adriático con la primera victoria del año en Europa League. Todo fruto de la disrupción y la contradicción. Así es este mundo del cuero redondo. El mismo que firmó a Modibo Sagnan, central zurdo que no había empatado con nadie teniendo en Zubieta a Jon Pacheco, te suelta sin rubor alguno eso de: «Muchas veces, de tanto hablar de lo que ahí hay fuera nos debilitamos con las buenas cosas que tenemos aquí dentro. Y creo que no termina de ser justo». Amén.