Las jugadoras del Real Betis femenino se abrazan antes del encuentro. Foto: LaLiga.

Palos de ciego

Opinión

Las jugadoras del Real Betis femenino se abrazan antes del encuentro. Foto: LaLiga.

Opinión

Qué os voy a contar de salud en los tiempos que corren…preciado tesoro. Estamos en un momento en el que algo cotidiano, que antes nos resultaba prácticamente insignificante, ahora nos parece tremendamente maravilloso y a la vez hemos aprendido a diferenciar lo que queremos en nuestra vida de lo que no. Con lo que nos está tocando vivir ya no estamos para tonterías.

Algo parecido está pasando con el fútbol femenino. ‘Salud de hierro’ hace unos meses, debilitada ahora por las decisiones de quienes se sientan en los despachos, toman decisiones contrarias al crecimiento del producto y no se preocupan en dar explicaciones ni a las protagonistas, las futbolistas. Esto no hace más que subrayar lo evidente: hay quienes han demostrado que quieren de verdad cuidar y proteger al fútbol femenino y hay a quienes se les ha visto el plumero dándole la espalda en el momento más difícil, después de llenárseles la boca de palabras bonitas y promesas incumplidas.

“¿A quién le interesa el fútbol femenino Desde luego a mucha más gente de la que cree el señor Presidente de la RFEF Luis Rubiales”

Con mucha suerte (y cuando digo mucha, es mucha) este año podemos disfrutar cada jornada de cuatro partidos (de nueve que se juegan) en algún canal de televisión, plataforma, web o aplicación que tiene que salir al rescate para que haya pruebas de que los partidos se están jugando en la vida real. En la Primera Jornada, recuerdo, sólo vimos un partido de ocho en televisión. Uno. Pero, como siempre, esto da igual porque los que salen perjudicados son las jugadoras y el fútbol femenino y, ¿A quién le interesa el fútbol femenino?

Logroño Sevilla femenino
Imagen del encuentro televisado entre el EDF Logroño y el Sevilla FC. Foto: LaLiga.

Desde luego a mucha más gente de la que cree el señor Presidente de la RFEF Luis Rubiales. Y ahí está el problema y también la solución. Hay que alzar la voz, que se sepa que estamos aquí, que queremos verlas jugar y que ya pasó esa época en la que nos conformábamos con ver un partido a través de un cutre streaming. Queremos más, MERECEN más. Las jugadoras se han ganado el respeto y la consideración que no se les tuvo meses atrás cuando, con la llegada de la pandemia, su Liga se canceló sin previo aviso, sin intención de crear un protocolo que la hiciera posible y sin comunicación con los clubes ni las futbolistas, dejando a las claras que importan bien poco las economías que de ello dependieran.

De poco sirve la buena salud que ha ido construyendo el fútbol femenino español con el esfuerzo de muchos y el momento histórico por el que atraviesa, si lo escondemos y no podemos mostrárselo al mundo a través de la televisión, la herramienta que le ha hecho crecer y mostrarse al mundo cuando más enfermo estaba.

“Desespera llegar cada fin de semana a la jornada y comprobar la pobre oferta televisiva de la Primera Iberdrola”

La Federación no se sienta ni con la Asociación de Clubes ni con Mediapro y así esto es imposible de resolver. Desespera llegar cada fin de semana a la jornada y comprobar la pobre oferta televisiva de la Primera Iberdrola. Nos privan de ver los grandes partidos de la jornada, los grandes talentos de las jugadoras jóvenes y los últimos regates de las veteranas, esas mismas que no han dejado de luchar en ningún momento desde que decidieron que iban a dejar un fútbol mejor a las que vinieran detrás.

Esto no es un juguete y, a las puertas de hacerse profesional, el fútbol femenino no puede permitirse que no hagan de él el mejor producto posible y se pongan en riesgo tantos años de esfuerzo y compromiso de mucha gente que sí ama este deporte y quiere hacer de él algo grande. Algo grande para que las veteranas sepan, antes de irse, que valió la pena y para que las generaciones futuras sepan cuidar lo que tanto ha costado levantar para llevarlo a donde merece estar.