Imanol Alguacil en una comparecencia ante los medios de comunicación. Foto: Real Sociedad.

Yo no pediré tu dimisión

Opinión

Imanol Alguacil en una comparecencia ante los medios de comunicación. Foto: Real Sociedad.

Opinión

No lo haré, Imanol. No pediré tu dimisión. Ni dentro de 15 partidos ni hasta el final de mis días. Porque eres un tipo honrado y no te lo mereces. Caerás, como caen todos, pero con la cabeza más alta que la estatua de Barandales.

Veréis, Barandales era un personaje zamorano que avisaba a los vecinos de la marcha de las procesiones en Semana Santa. Resulta que las campanas de la tierra del pan sonaban con tanta potencia que el pueblo vio necesario crear la figura de este sujeto. Barandales se situaba en al cabecera de los desfiles y abría la marcha de las cofradías con dos simples campanillas en sus muñecas.

Siempre es más efectivo el liderazgo silencioso que el puñetero bocachanclas con complejo de inferioridad

Sobra decir que el pueblo se abría a su paso sin necesidad de percutir las campanas hasta coquetear con el estallido de los tímpanos. Su sola presencia dividía al gentío de par en par. Ya lo decía mi abuela «no es quien más tiene, sino quien menos necesita. Bueno, mi abuela y medio mundo. Siempre es más efectivo el liderazgo silencioso que el puñetero bocachanclas con complejo de inferioridad.

Imanol Alguacil en una reciente rueda de prensa. Foto: Real Sociedad.

«Imanol es nuestro faro, es nuestro guía», comentó Roberto Olabe en una de sus múltiples transmutaciones después de fracasar con la disruptiva pareja formada por Asier Garitano y Rubén de la Barrera. Y lo es, sí señor, pero ojo porque cada vez ilumina con más potencia y últimamente veo a muchos grandes ensombrecidos. Pero a lo que vamos, que jamás pediré la dimisión de un entrenador de la cantera al que fueron a llamar los supuestos sabios el fútbol cuando el barco hacía aguas por los cuatro costados. Un tipo que se agarra a cada partido como una lapa a una roca.

Si pensáis que a Imanol le hace tilín entrenar a otro club estáis muy equivocados, No hay más satisfacción para este hombre que levantarse cada mañana y entrar en Zubieta

Os digo más, el día que llegue su hora, que llegará. Espero que sea para comandar un proyecto en el que pueda optar al título de la Champions, algo que siempre le costará en una entidad con un presupuesto limitado. Pero si pensáis que a Imanol le hace tilín entrenar a otro club estáis muy equivocados. No hay más satisfacción para este hombre que levantarse cada mañana y entrar en Zubieta como primer entrenador de la Real Sociedad. Se nota y se siente. Su sonrisa le delata, y el sufrimiento que padece con cada derrota, lo desnuda.

«¿Quién dice que dentro de 15 partidos, dependiendo de como vayan los resultados, alguno esté igual pidiendo mi dimisión?», comentó en la previa ante el AZ Alkmaar. Pues al que lo haga habrá que prohibirle hablar de fútbol el resto de su vida, que esto se está cada vez más concurrido de filósofos balompédicos.

Mira Imanol, sé que cuando Roberto Olabe apreté el botón de para que se abra tu trampilla (qué bien encaja aquí esta palabrita, bendito lenguaje) pasarán dos cosas: o que tú ya te hayas ido, o que te encuentre con el cuchillo entre los dientes y la cara ensengrentada de batir chalecos en la última batalla. Sí, puede que me haya quedado un poco gore el asunto, pero a mí lo de las campanillas no me sale. Porque para ser Barandales hay que tener más clase que un colegio. Pasen buen día.