Imagen de Seoane, jugador del Racing de Ferrol. Foto: Racing de Ferrol.

Color esperanza

Opinión

Imagen de Seoane, jugador del Racing de Ferrol. Foto: Racing de Ferrol.

Opinión

El verde, en la cultura oriental, representa armonía y equilibrio. Según nuestra tradición es signo de buena suerte, optimismo y esperanza. Y a ello se aferra el seguidor racinguista. A una suerte que históricamente le resultó esquiva y a una esperanza cimentada en un proyecto con hambre.

El Racing, curtido en mil batallas en el viejo Inferniño y sufridor infatigable en el Manuel Rivera, quiere apuntar a lo más alto desde esa esquina del noroeste donde reside su actual casa, A Malata. Para ello, dispone de un equipo que conjuga veteranía, experiencia y unos jóvenes extranjeros dispuestos a demostrar por qué tomaron la decisión de “saltar el charco”. Al frente de la nave, un patrón especialista en ascensos que no renuncia a nada.

“Emilio Larraz (…) no se esconde cuando dice que, con paciencia, el objetivo es pelear por el ascenso”

Emilio Larraz, jalonado por el éxito del ascenso con Andorra, La Muela, Sariñena, Aragón o el propio Racing, no se esconde cuando dice que, con paciencia, el objetivo es pelear por el ascenso. Este técnico aragonés no mea colonia, no es objeto de portadas ni luce un look que pretenda marcar tendencia, pero conoce su oficio y está dispuesto a dar un paso más en su carrera, un salto con pértiga que le permita aterrizar en la llamada categoría de plata, en el fútbol profesional.

Racing de Ferrol
Emilio Larraz, entrenador del Racing de Ferrol. Web Racing de Ferrol.

Sabe que bajo su mando dispone de un equipo equilibrado y que, aunque sin agobios ni obligaciones, perseguirá objetivos ambiciosos. A los Alex López, Joselu o Seoane, se han sumado ilustres veteranos como el artillero David Rodríguez o extranjeros dispuestos a marcar las diferencias como el mediocampista brasileño Elsinho o el central uruguayo Yeferson Quintana. El candado a la portería lo pone un trotamundos del fútbol como Diego Rivas, cuyo deseo es devolver a su Racing a la Segunda División.

“El Racing practica un fútbol directo y descarado, pero su gran asignatura pendiente está en su propio campo”

Los verdes juegan con cuatro atrás, como iniciaron el campeonato, o con cinco, fórmula que sirvió para llevarse por delante al Salamanca justo antes del parón liguero. El Racing practica un fútbol directo y descarado, pero su gran asignatura pendiente está en su propio campo. Tres goles le endosó el Pontevedra y otros dos el Zamora, demasiadas concesiones para poder optar al TOP 3. Las ganas desmedidas de hacerse fuerte en su cancha se tornaron en su propia condena. Y ahora, tras el parón, los diablos verdes afrontarán de nuevo esa reválida, ganar en casa. Visitará el terreno de A Malata el Compostela de Yago Iglesias, un equipo muy bien trabajado, que viene de golear al Guijuelo en el Vero Boquete y que pondrá a prueba la nueva solidez de los diablos verdes.

Los de Larraz quieren demostrar que le han cogido el pulso a la categoría y que el triunfo en El Helmántico debe servir como punto de inflexión para un Racing aspirante a todo. Los ferrolanos, históricamente acostumbrados a caer y levantarse, a limpiarse el sudor con orgullo, se aferran al sueño de un caballo ganador capaz de teñir este año de “verde” y convertirlo así en el año de la buena suerte, el optimismo y la esperanza.