Kike Mateu en el partido Atalanta-Valencia CF. Foto: Kike Mateu.

'Saldremos mejores', decíamos los pobres mientras salían los ricos

Opinión

Kike Mateu en el partido Atalanta-Valencia CF. Foto: Kike Mateu.

Opinión

Se acaba 2020. Cuántas veces habremos pensado esta frase, ¿verdad? Y, casi con total seguridad, ese pensamiento nos ha llevado a un estado de alivio como si un número o una fecha fueran capaces de borrar el peor año de la vida moderna de la humanidad. Es el corazón el que nos lleva a imaginar que un cambio de año es como cerrar el libro de los horrores. Pero, desgraciadamente, no será así. El coronavirus seguirá matando gente en el arranque de año y condicionando nuestras vidas mucho más allá de la década entrante. Solo cambiamos de línea y, con el paso del tiempo, auguramos un final feliz en la última página de la historia. Se llama esperanza y con ella debemos quedarnos porque, sin ella, no podríamos vivir.

Ya saben que es periodista deportivo el que les escribe cada semana en este rincón de GOLSMEDIA. Y hoy no he empezado hablando de lo mío. Pero, compartirán conmigo, que este año que por fin se va tiene poco que ver con la profesión que cada uno tiene, y que este año de pandemia es una cosa de todos.

“aquel 19 de febrero fue una auténtica ‘bomba biológica’ para la explosión del coronavirus en Europa”

Aún recuerdo aquel partido en Milán donde deportivamente todo empezó. Los especialistas determinaron, tiempo después, que aquel 19 de febrero fue una auténtica ‘bomba biológica’ para la explosión del coronavirus en Europa. Quién se lo iba a decir a los miles de aficionados al fútbol que allí estaban para disfrutar de una preciosa noche de Champions entre Atalanta y Valencia. Aún recuerdo como si fuera ayer cada paso que di en aquel viaje de trabajo que pasó a ser parte de mi vida para siempre. Hoy, con perspectiva, se analiza mucho mejor todo lo que pasó después. En la vida y en el fútbol.

Atalanta-Valencia parejo
Dani Parejo durante el partido ante el Atalanta en San Siro. / Foto: Valencia CF.

La pandemia ha servido para comprobar muchas cosas; entre otras, la influencia del dinero y sus intereses por encima de aquello que no se valora con monedas; la responsabilidad, la obligación, la valentía… de cuidar nuestra salud. Del mismo modo que hemos visto a los gobernantes reaccionando tras los golpes del virus, y no de forma preventiva, el fútbol hizo lo mismo. Pasarán los años y nunca podré entender cómo se jugó, por ejemplo, aquel partido de vuelta entre Atalanta y Valencia con el virus destrozando Italia y a 48 horas de que se cerrara el espacio aéreo italiano. No hace falta que les recuerde que el propio Gasperini -entrenador del Atalanta- viajó con claros síntomas de Covid que prefirió camuflar para sentarse en el banquillo durante el partido. Le importó un bledo contagiar a todo aquel que se cruzara en su camino, como le importó a la UEFA un carajo trasladar a un equipo de fútbol desde el foco europeo de la epidemia a otro país con el virus en clara fase de expansión. Al técnico solo le interesaba estar en Mestalla y al ente del fútbol europeo que su equipo estuviese allí; todo valía con tal de que se jugase el partido. ¿La salud? Eso no da dinero. En aquel momento, lo quitaba. Así que… ‘hagamos como si no estuviera pasando nada’. A jugar.

“PasarÁn los años y nunca podré entender cómo se jugó, por ejemplo, aquel partido de vuelta entre Atalanta y Valencia”

Pero, no contentos con eso, UEFA autorizó que se disputara después el famoso Liverpool-Atlético de Madrid en Inglaterra, con desplazamiento masivo de aficionados madrileños. Madrid -ya sitiada por el coronavirus- desplazando a miles de personas a un país con el Covid por todas partes. ¿Puede haber mayor negligencia visible a ojos de todos? Pero los intereses económicos prevalecieron de nuevo sobre la salud. ‘Sigamos haciendo como si no estuviera pasando nada’. Solo Dios sabe las consecuencias vitales de aquella decisión basada en argumentos nada sanitarios.

Portada Valencia CF
Jugadores del Valencia CF y del Deportivo Alavés durante su partido. / Foto: La Liga

Pero la UEFA ‘solo’ es la organización del fútbol europeo. En España, LaLiga autorizó, por ejemplo, jugar con público un Alavés-Valencia en una provincia en la que cada mañana de aquellas fatídicas fechas los datos de infectados situaban a Álava como lugar crítico. Escalofriante. Vayan a la hemeroteca; yo lo hice para escribir mi primer libro y me aterró lo que encontré. Datos públicos al alcance de todos, pero sobre los que nadie hizo nada. Al amparo de un Estado que lo permitía, nuestro fútbol protegió sus intereses económicos. Solo Dios sabe cuántos contagios se produjeron aquella noche de viernes en Mendizorroza. Sabemos que, en el Valencia CF, aparecieron infectados por doquier.

Luego llegó el estado de alarma, el confinamiento y todo lo que ustedes ya conocen. El fútbol paró por imperativo legal y el fútbol presionó para regresar antes que nadie. Había mucho dinero en juego. Dinero. Siempre el dinero. Muchos jugadores hubieran preferido quedarse en casa protegiéndose, pero les tocó ir a trabajar con más test individuales que los propios sanitarios. Había más futbolistas testados que profesionales de los hospitales. Como si de un servicio esencial se tratara. Que cada cual opine lo que crea conveniente de aquello que ocurrió y que todos vimos.

“Las primeras vacunas han llegado a España (…) y yo me pregunto cuánto tardarán en llegar a los futbolistas”

Hoy empezamos a ver la luz de la pandemia. Las primeras vacunas han llegado a España, y tras residencias, sanitarios y población de riesgo, empezarán a llegar para la ciudadanía en general. Y yo me pregunto cuánto tardarán en llegar a los futbolistas, al fútbol en general como máquina de generar ingresos y de entretener a la población. Teóricamente nunca antes que a cualquier ciudadano de a pie, pero… ¿ustedes qué creen que ocurrirá? ¿Será el orden sanitario el que prevalecerá respecto al negocio privado? ¿O será el dinero el que vuelva a ganar otra vez? Un día del año que viene hablaremos, si quieren, de la Superliga europea de fútbol; la pandemia deportiva que algunos quieren sin vacuna para el resto.

‘Saldremos mejores’ se decía con buena fe. Pero la realidad es que saldrán mejor los que más dinero tengan. Los que más dinero generen. Los poderosos y los que estén cerca del poder. Saldrán mejor los de siempre. También en el fútbol. Los demás saldremos de 2020 y ya iremos viendo cómo en 2021.

Feliz año nuevo a todos desde el corazón. Suerte, trabajo y salud. Sobre todo, salud. No debería haber nada más importante.