Los jugadores del Depor se abrazan entre sí. Foto: RC Deportivo de la Coruña.

El Depor será lo que Abanca quiera que sea

Opinión

Los jugadores del Depor se abrazan entre sí. Foto: RC Deportivo de la Coruña.

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Hace mucho tiempo que repito la misma cantinela. “El Depor será lo que ABANCA quiera que sea”. Desde que el pasado mes de julio la empresa presidida por Juan Carlos Escotet se hiciera con la mayoría accionarial del club, la suerte de la entidad blanquiazul está echada.

La capitalización de la deuda por parte de la entidad financiera garantizaba la viabilidad de un club agonizante e invitaba a soñar con un futuro ilusionante, el de un equipo que en otro tiempo conquistara una Liga, dos Copas y tres Supercopas, además de recorrer Europa dejando boquiabierto al viejo continente.

“después de armar una plantilla a golpe de talonario para gobernar con autoridad su grupo, llegó el desastre”

Pero el fútbol es caprichoso y el destino le aguardaba un doloroso camino de espinas. Primero, pese a la fuerte inyección económica y a una remontada casi épica, llegó el descenso a los infiernos de la 2ªB, con el Tebicidio y el Fuenlagate de por medio. Y una vez superado el trauma y después de armar una plantilla a golpe de talonario para gobernar con autoridad su grupo, llegó el desastre.

Ese equipo que empezó la Liga pensando que la categoría se le quedaría pequeña va camino de descubrir que al final le viene grande. Borges, Uche, Miku, Alex o Granero no dieron la talla.

Vidal consejo
Vidal junto a su Consejo en sala de prensa. Foto: RC Deportivo de la Coruña.

Y en eso llegó Escotet. El venezolano, acostumbrado a bañarse en el éxito y enemigo enfermizo del fracaso, abrió el maletín nuclear y giró la llave. Su solución, laminar al Consejo de administración de Fernando Vidal y pulsar el botón de reset.

Dicen que las prisas no son buenas consejeras, pero el caribeño se apresuró en reclutar a un grupo heterogéneo encabezado por Antonio Couceiro para revertir una “situación precaria” y, de esta manera, “profesionalizar” un club ESCARALLADO.

No serán los últimos. Tras el portazo que les dio Mauro Silva en las narices, la oficina de reclutamiento sigue abierta y a buen seguro se producirán nuevas incorporaciones para vestir el muñeco.

El objetivo a corto plazo es el ascenso. El magnate quiere devolver al Depor al fútbol profesional. Es una apuesta personal y no contempla otro escenario.

“Necesitas gente que entienda lo que significa el fútbol”

Pero tiene que entender que el Depor no es una participada más de ABANCA. No se trata de rodearse de gestores superlativos, de economistas brillantes o de asesores de relumbrón. Necesitas gente que entienda lo que significa el fútbol porque, además de un juego de 11 blanquiazules contra otros 11, ser deportivista implica mucho más. Es sentimiento, una forma de vida y un amor eterno e incondicional a unos colores. Y es que hay una serie de intangibles como el amor o la amistad que no puedes comprar.

La silla eléctrica de Riazor fundió los plomos de un Tino que no soportó la presión, electrocutó a un Zas al que repudió la afición y se llevó por delante a un Vidal fusilado sin piedad por Escotet.

Llega una nueva era, la que pilotará de forma directa el dueño del club. Ya sabéis. El DEPOR será lo que ABANCA quiera que sea.