Sergio González durante un partido con el Real Valladolid CF. Foto: Real Valladolid CF.

El sustituto de Sergio

Opinión

Sergio González durante un partido con el Real Valladolid CF. Foto: Real Valladolid CF.

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Es a lo único a lo que a estas alturas podemos aferrarnos: a que Sergio González se convierta en su propio sustituto si el “pase lo que pase” no es un órdago y sí una realidad. Nos lo contaba Álex López en la radio estos días atrás, cuando un entrenador nuevo llega todo el mundo se pone las pilas porque se juega su presente y su futuro. Se acaban los favoritismos, los automatismos del pasado y todos empiezan desde cero, los titularísimos y los defenestrados. Un reseteo de verdad, no de boquilla. Si Sergio es capaz de renunciar a su cabezonería y darle a esto un giro de 180 grados, el Real Valladolid tendrá una mínima esperanza de no acabar entre los tres últimos. La temporada, pase lo que pase, será para olvidar. Con Sergio o sin Sergio, llegados a este punto pocas cosas positivas se podrán sacar. ¿Permanencia? bien, pero, ¿a qué precio? el que se está pagando ahora mismo en Valladolid es elevado: desapego, desilusión, desesperación. Aquí me freno, que hoy no quiero líos.

“Tu equipo es tu equipo y lo quieres en las buenas y en las malas, pero tus opiáceos son los goles y las victorias”

Los puristas dicen que la Primera División está por encima de todo. En muchas cosas no les falta razón, pero a veces se nos olvida que muchos estamos en lo que rodea al fútbol por las emociones. Hay trabajos que sufren de alexitimia (rae: incapacidad para reconocer las propias emociones y expresarlas) o en los que uno ni siente ni padece, hace sus ocho horas y se va para casa. En el nuestro, lo que pasa en 90 minutos de una semana marca la semana entera, dentro y fuera de casa. Y no dudo que a miles de aficionados del Real Valladolid les pasa lo mismo teniendo un oficio sin ninguna relación con el equipo. Respóndanme a una pregunta: ¿está disfrutando más esta temporada el Real Valladolid en Primera o el Mallorca y el Espanyol en Segunda?, ¿han sonreído más veces en estos últimos ocho meses sus aficionados o lo nuestros? creo que la respuesta se responde tan por sí sola como si ellos eran más felices hace un año o a día de hoy. Tu equipo es tu equipo y lo quieres en las buenas y en las malas, pero tus opiáceos son los goles y las victorias. Entiendo que a quien le vaya la vida y el trabajo en que el Real Valladolid esté en Primera le parezca lo que digo un sacrilegio. Le pido perdón. A mí me va parcialmente, pero no soy yo el que importa en esta historia.

Sergio Real Valladolid CF
Sergio dirige al Real Valladolid CF desde la banda. Foto: Real Valladolid CF.

Con 21 puntos en 24 jornadas, Sergio González debe asumir ya que ha hecho y está haciendo muchas cosas mal. En su favor diré que el tema de las lesiones ha sido un escarnio injusto. Y nunca sabremos qué hubiera pasado sin la carnicería en la que se ha convertido el Real Valladolid este año, empezando por Marcos André. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando Osasuna perdió a Chimy Ávila y no dista mucho… pero volviendo al entrenador, Sergio debe meterse en la piel de ese Sergio que llegó para arreglar el desaguisado de Luis César. Todo lo que hizo en su día lo hizo fácil, lo hizo bien. Pues si le importa el Real Valladolid, debe transformarse y casi empezar desde cero. Él llegó para ocho jornadas y cuatro partidos de playoff. Un total de 12. Ahora quedan 14 contando el del domingo en Vigo. Y, créanme, es mucho más fácil salvar la categoría en estas circunstancias que ascender en las que tenía el Real Valladolid en 2018.