Ronaldo sujetando el micrófono en un acto del Real Valladolid. Fuente: EFE.

El Real Valladolid no se puede quedar callado

Opinión

Ronaldo sujetando el micrófono en un acto del Real Valladolid. Fuente: EFE.

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Al Real Valladolid (pónganle siempre lo de Real por delante, como a otros) ni le va ni le viene quién gane esta Liga. Ni la anterior ni tampoco la siguiente. El Real Valladolid se está jugando mucho más que un título, porque no duden que una permanencia en Primera División es mucho más para un equipo como el Pucela que un campeonato para cualquiera de los de arriba. Los equipos descienden por un golaverage o por un punto, los que vuelan por errores propios como los que el Real Valladolid cometió en Vigo o frente al Sevilla. Pero también hay riesgo de descender por el punto que el equipo de Sergio González, que pudieron ser tres si se pita el penalti, perdió en el Camp Nou.

Jaime Latre, Pizarro Gómez y sus escoltas en el verde y en Las Rozas, eligieron en hasta tres decisiones polémicas el lado contrario a los intereses del Real Valladolid. Lo que no vale, Jaime, es esta sí y la de Óscar Plano en el Villamarín no. La que tú mismo pitaste.  Lo que no es de recibo, Carlos Velasco Carballo, es que a Óscar Plano roja inventada sin rectificación y a Íñigo Martínez en la final de Copa devuelto al campo. Porque ya no es el punto del Camp Nou, es que la absurda norma condicionada a la redacción del acta dejará al Real Valladolid sin contar con Plano frente al Granada. No es justo y lo sabéis, pero cuando salgan jugadas a relucir presumiréis de aciertos sin explicar por qué una sí y otra no, por qué a un equipo sí y a otro no, por qué en un campo sí y en otro. Hay mucho en juego.

Y precisamente por todo lo que se juega el Real Valladolid, debe haber una reacción de club, una respuesta institucional al agravio comparativo que se ha producido y que esta vez le ha tocado al Real Valladolid. Un gesto de Ronaldo, es la cruda realidad, tendrá más repercusión que el que pueda hacer cualquier otro al que le importe lo más mínimo este club. Porque la pelea en el José Zorrilla no es que la victoria del Barcelona les acerque al título de Liga, la lucha es no descender a Segunda División. Y en nueve jornadas que quedan, el Real Valladolid no lo tiene nada fácil. Un poco más si la imagen que muestra el equipo es la vista en Barcelona pese a las 12 bajas, un poco menos tras el atropello.  Ronaldo es una persona respetada y no puede ser que el que salga a partirse la cara por el equipo en los medios nacionales sea el Alcalde de la ciudad. No dudo que el Real Valladolid hará las cosas a su manera, entre bambalinas, en silencio y con el máximo respeto, pero desgraciadamente el ruido funciona y el Real Valladolid lo debe hacer para que esto no vuelve a pasar, al menos, hasta el mes de junio.