Los jugadores del Coruxo celebran su permanencia en Segunda RFEF. Twitter Antón de Vicente

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Opinión

Los jugadores del Coruxo celebran su permanencia en Segunda RFEF. Twitter Antón de Vicente

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No es que quiera recordarle a nadie el confinamiento de 2020 pero, este verso de la canción del Dúo Dinámico se puede aplicar a la perfección a la temporada del Coruxo. En un fin de semana triste para el Celta B y preocupante para el Pontevedra, la de los verdes fue la única alegría gallega en la División de Bronce.

No era una temporada fácil para el Coruxo. Después de ver como su gran curso 19/20 se cortaba cuando los vigueses soñaban con el playoff a Segunda, el equipo empezó la temporada más difícil de la historia de la B en barrena. Los goles y los puntos no llegaban y los rivales parecían uno o dos escalones por encima. Y en ese momento crítico fue cuándo se demostró que clase de club es el de O Vao.

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La directiva, con Falqué a la cabeza, transmitió calma y confianza en su timonel, Míchel Alonso. El ferrolano puso mucho trabajo para enderezar el rumbo de un conjunto con menos recursos y nombres que los grandes del grupo. Y lo logró. O Vao se volvió inexpugnable, las salidas en tromba verdes dejaban noqueados a los rivales, los goles llegaban y se competía cada domingo. Así llegaron a soñar con meterse en la lucha por la Primera RFEF pero no pudo ser.

Pero el Coruxo no se iba a rendir. Quería estar en la cuarta categoría y lo ha demostrado. En el grupo de permanencia ha sido el mejor y solamente algunos fallos le han impedido sentenciar antes su puesto de honor. Ante el Covadonga cerrarán la temporada buscando acabar líderes y dar una alegría a una afición que no ha podido disfrutar en plenitud por la pandemia.

No tiene los focos de Deportivo, Racing, Pontevedra, Celta B o incluso Compostela pero el proyecto más humilde de entre los gallegos merece reconocimiento y aplauso. Y más cuando los rumores apuntan a a marcha de Míchel Alonso del club. Vaya donde vaya, él y sus jugadores han hecho un buen trabajo. Han dignificado el fútbol en el año más injusto para muchos clubes que salieron del barro.