En el fútbol los milagros no se entienden sin un gran trabajo detrás. El caso del Estepona, equipo que milita en el Grupo IV de Segunda Federación, ha sido uno de esos milagros que en muchos años se pondrán de ejemplo para equipos en apuros. En diciembre de 2025, cuando el club anunció la llegada de Julen Guerrero, el cuadro costasoleño estaba en descenso a 14 puntos de la permanencia.
A la llegada del bilbaíno el equipo tenía solo 7 puntos y las esperanzas por mantener la categoría eran mínimas. El resto es ya historia para el club. En las primeras 14 jornadas, antes de la llegada del exfutbolista del Athletic Club, los malagueños acumulaban 7 puntos en 14 partidos y desde entonces, en las 20 jornadas restantes, sumó 37 puntos gracias a un balance de 10 victorias, 7 empates y tan solo 3 derrotas.
EL ESTEPONA OBRÓ EL MILAGRO TRAS SUPERAR AL FILIAL DEL REAL MADRID EN EL PLAYOUT
Pese a los buenos números, dignos de ascenso directo, el cuadro esteponero tuvo que ir al playout y el éxtasis en el Francisco Múñoz Pérez llegó el pasado domingo. Los malagueños se impusieron por 3-1 al segundo filial del Real Madrid, consiguiendo la permanencia por un global de 5-3 en la eliminatoria tras el 2-2 de la ida en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.
Un éxito tremendo para un equipo al que allá por diciembre daban por muerto. El Estepona seguirá un año más en el cuarto escalón del fútbol español y su buen hacer, unido a un proyecto fuerte en lo deportivo y económico, les coloca como uno de los grandes favoritos para la próxima campaña. Un milagro apenas sin precedentes para un equipo que nunca dejó de creer y que se salió con la suya en un 2026 para el recuerdo.
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