Ya estamos en 2026. Y la ilusión crece. Antes lo estábamos, pero ya conocemos grupo, conocemos a los rivales. Vamos, que el Mundial 2026 tiene que generarte alguna cosilla en el corazón. Y es que el equipo pinta bien, y las chances de ver levantar la copa ilusiona. Con Lamine Yamal como protagonista, más de uno está comprando una camiseta de La Roja. Pero en lo práctico, la película cambia. Ya no se trata solo de ‘ir al Mundial’, sino de entender que el torneo se juega a escala continente, con sedes repartidas entre Estados Unidos, México y Canadá. El plan perfecto no es solo ir a ver un partido y volver por la noche. Aquí estamos hablando de planificación desde muchos meses antes.
Y ahí aparece el primer gesto realista del hincha moderno: mirar el mapa con ojos de productor musical de gira por Norteamérica. Muchos aficionados miran directamente la disponibilidad real de entradas por estadio, para saber qué ciudades siguen teniendo hueco en buenos sectores. Sitios como Hellotickets ofrecen las mejores opciones para que no te hagas un lío. No es alarmismo. El sorteo de la fase de grupos dejó a España en el Grupo H y, con ello, un calendario concreto que condiciona rutas, alojamiento y hasta el jet lag emocional de la semana. Vamos, que el viaje comienza y no quieres que termine tan pronto.
Cuando el Mundial deja de ser promesa y se vuelve agenda
El Mundial 2026 se disputará del 11 de junio al 19 de julio de 2026, una ventana larga que obliga a elegir: habrá quien quiera vivir solo la fase de grupos y quien sueñe con seguir a la Roja hasta el final. Para España, la hoja de ruta más inmediata es cristalina: debut el 15 de junio ante Cabo Verde, segundo partido el 21 de junio frente a Arabia Saudí, ambos en Atlanta; y cierre del grupo contra Uruguay en la madrugada del 27 de junio (02:00, hora peninsular) en Guadalajara, México. Vamos, que hay que visitar dos países con distancias larguísimas.
El detalle que mucha gente pasa por alto es el formato: hay 48 selecciones y 104 partidos, y después de los grupos llega una ronda de dieciseisavos (round of 32) en la que entran las dos primeras de cada grupo y también los mejores terceros. Eso cambia el cálculo mental de ‘ganar dos y listo’: el orden en el grupo puede mover ciudades, días de descanso y, sí, también presupuesto. ¿Te imaginas un viaje por tres países?
Atlanta y Guadalajara: el viaje no es lineal, es una serie con capítulos en carretera
La seducción del Mundial 2026 es que no se vive en una sola ciudad. La trampa también. En Europa estamos acostumbrados a encadenar trenes y sentir que todo está ‘cerca’. En Norteamérica, ‘cerca’ es un concepto flexible. España jugará dos veces en Atlanta y luego saltará a Guadalajara, lo que obliga a pensar en una transición real entre países y ritmos de viaje. No puedes viajar de una ciudad a la otra sin planificar algo.
La propia selección ya tomó decisiones en los últimos días. España eligió Chattanooga (Tennessee) como base durante la primera fase, una elección que suena a planificación de campus. Es una ciudad bastante pequeña, pero con buena infraestructura. Para el aficionado, el aprendizaje es parecido: conviene diseñar un ‘centro de operaciones’ que reduzca desplazamientos innecesarios y permita vivir el partido sin llegar con el cuerpo en modo aeropuerto. En un torneo con 16 ciudades sede (11 en Estados Unidos, 3 en México y 2 en Canadá), cada cambio de escenario se paga en tiempo, energía y euros.
Mentalidad Estados Unidos: asumir que se conduce más, y que volar no siempre es la salida
Planificar este Mundial es, sobre todo, cambiar el chip. Estados Unidos es enorme. Pero para esta Mundial sumaron a dos países gigantescos como México y Canadá. Los cruces de frontera no son tan simples como en Europa. Hay controles, migraciones y aduanas. Lleva tiempo. A nivel fan, eso significa asumir dos realidades que no siempre caben en el entusiasmo. Vas a tener que conducir mucho y, cuando toca volar, las tarifas pueden doler, en especial en pleno verano y con cientos de miles moviéndose por las mismas ciudades.
Por eso la preparación tiene algo de estrategia doméstica: elegir alojamientos que no te condenen a trayectos imposibles, reservar con margen para no pagar ‘precio Mundial’, y entender los husos horarios como parte del partido. Quizás sea una buena oportunidad para experimentar la vida americana y conseguir un buen motorhome para recorrer miles de kilómetros (bueno, millas dirán allí) con tus amigos.
Entradas y sedes: comprar con cabeza para no dejar un dineral
El Mundial se disfruta más cuando la entrada no viene con drama. La FIFA centraliza la información y los procesos de venta oficial del torneo, y ese debe ser el punto de partida para cualquier compra que aspire a ser segura. A partir de ahí, el comportamiento de la afición se volvió casi científico: comparar estadios, mirar sectores, entender qué sedes conservan disponibilidad y ajustar la ruta en función de lo que realmente existe, no de lo que ‘se rumorea’ en redes.
En el caso de España, el calendario oficial permite algo valioso: tomar decisiones con fechas en la mano. Atlanta y Guadalajara no son solo nombres; son reservas de hotel, transporte, tiempos de llegada, y una logística que se complica si se deja para el final. Y hay un último matiz que conviene recordar: la fase eliminatoria puede mover a la gente de ciudad con muy poca antelación. En un Mundial tan grande, la flexibilidad no es un lujo: es un salvavidas.
En un Mundial con partidos diarios, plantillas largas y viajes pesados conviene mantener siempre el foco. La ilusión por ver a España —y por ver cómo una figura como Lamine Yamal responde en el escenario más grande— no debería depender de la falta de planificación. Sino de llegar preparado a la experiencia: con fechas claras, ruta posible y la cabeza lista para noventa minutos que, en un Mundial, nunca son solo noventa.