El Real Zaragoza ha decidido continuar reconfigurando su plantel de entrenadores de categorías inferiores tras la llegada al primer equipo de Iván Martínez. Acompañado por parte de su cuerpo técnico, ha conseguido el sueño de entrenar al Real Zaragoza. De esta manera, queda una vacante en el banquillo del filial de la entidad maña, que ha de ser recogido por un míster que cuente con experiencia en las categorías formativas de la mayor escuela de fútbol base Aragón.
El nombre elegido por los coordinadores de la cantera -Pedro Suñén, Ángel Espinosa, Ramón Lozano y José Luis Arjol- ha sido el hasta ahora entrenador del cadete b del Real Zaragoza, Miki Álvarez. Nacido en Zaragoza hace 51 años, Álvarez es un clásico de los banquillos aragoneses. Conocedor del Grupo XVII de Tercera como el que más, se sienta en la banca del filial tras ser el segundo entrenador de Javier Garcés la pasada campaña.
Intensidad y rigor táctico
Miki Álvarez es ese entrenador que todo canterano teme tener en su paso por las filas de un conjunto grande como el Zaragoza pero que a posteriori agradece cómo este ha influido en su mejoría técnica y táctica. Uno de esos entrenadores intensos, que exigen fortalezas con y sin balón y que no permite relajaciones en el terreno de juego. Exprime a sus futbolistas hasta sacar su mejor versión y esto le ha llevado hasta el banquillo del filial.

Ahora, con una nueva camada de jugadores -muchos de ellos que dejan el legado del campeonato de España de juvenil-, Miki Álvarez se enfrenta a una de las temporadas más extrañas de los últimos años. Con el Deportivo Aragón en reconstrucción, llega al filial zaragocista el rigor de uno de los entrenadores con más experiencia en el Grupo aragonés de Tercera.