El Real Zaragoza ya mira al futuro después de uno de los golpes más duros de su historia reciente. El conjunto maño, que consumó un doloroso descenso a Primera Federación, afronta ahora el enorme reto de regresar cuanto antes al fútbol profesional y lo hace con un espejo muy claro en el horizonte: el CD Tenerife. El cuadro canario, tras caer al tercer escalón del fútbol español, logró un paso fugaz por la categoría arrasando en el Grupo I y sellando el ascenso de manera autoritaria.
La exigencia será máxima desde el primer día en La Romareda. Pese al golpe emocional y deportivo que supone abandonar el fútbol profesional, el Zaragoza partirá como uno de los grandes favoritos al ascenso por historia, masa social, presupuesto y presión competitiva. Pero la Primera Federación ya ha demostrado en los últimos años que el cartel no garantiza absolutamente nada y que los errores se pagan caros en una categoría tan igualada como exigente.
EL CONJUNTO MAÑO QUIERE REBOTAR RÁPIDAMENTE AL FÚTBOL PROFESIONAL
Por ello, en el club son conscientes de la importancia de construir un proyecto sólido desde el verano, evitando caer en los problemas que han condenado a otros históricos a largos periodos lejos del fútbol profesional. El ejemplo del Tenerife aparece como la referencia perfecta: un equipo que supo rehacerse rápidamente del golpe, dominó la categoría de principio a fin y evitó que la estancia en Primera Federación se convirtiera en una pesadilla prolongada.
El gran objetivo del Real Zaragoza será precisamente ese: convertir el descenso en un simple accidente y no en una condena. La presión será enorme, el foco mediático constante y cada estadio rival vivirá la visita del conjunto aragonés como un acontecimiento. Ahora, tras tocar fondo, comienza una nueva batalla para uno de los gigantes dormidos del fútbol español. Porque en Zaragoza solo existe una meta: volver. Y hacerlo cuanto antes.
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