Todo tiene un principio y un final. Muchas veces nos negamos a creerlo, pero tanto lo bueno como lo malo acaban tarde o temprano. El Alboraya UD de Juvenil División de Honor ha permanecido en una nube deportiva de la que nunca querían despertar… y ahora lo deberán hacer. El encargado de guiar a las jóvenes perlas de la cantera alborayense es Sergio Paredes, quien decide poner punto y final a su periplo como entrenador del División de Honor.
Cuatro años dan para muchos momentos, buenos y malos. Anécdotas, recuerdos, broncas, abrazos y lágrimas de felicidad. Desde que Paredes cogiera las riendas del Alboraya UD de División de Honor Juvenil en verano de 2017 hasta la actualidad, el conjunto valenciano no ha parado de crecer. Hubo que sudar para lograr la permanencia en aquel curso, una meta que se ha repetido cada campaña y que se ha visto cada vez más lejana… para bien.
sergio paredes ha elevado al alboraya ud hasta la excelencia en su juvenil dh
El Alboraya de Sergio Paredes ha crecido a pasos agigantados, concluyendo esta temporada en quinta plaza. En sus currículum brillan dos clasificaciones para la Copa del Rey Juvenil, la última de ellas especialmente emocionante. El nuevo formato copero sub-19 permitió medirse al CD Tenerife en cuartos de final en esta misma temporada, venciendo previamente a la UD Alzira en una tanda de penaltis agónica.

Sergio Paredes deja el Alboraya tras una decisión meditada, prolongada desde hace varios meses, según refleja en el portal Fútbol Juvenil. Combinar dos trabajos nunca es fácil. El hasta ahora técnico del Juvenil División de Honor alborayense ejercía por las mañanas de profesor de educación física mientras por la tarde invertía largas horas en su trabajo como entrenador. Repaso de rivales, preparación de entrenamientos, reunión con padres… y mucho más.
Futbolistas y familias que han tenido la oportunidad de encontrarse cerca de Sergio Paredes se deshacen en halagos con él. Definía los valores que desea inculcar el Alboraya en sus jugadores: convicción, fe, solidaridad, esfuerzo, motivación y respeto. Ahora, decide parar en busca de oxígeno, de nuevas oportunidades y nuevos retos. El trabajo de cantera le apasiona y no ve con malos ojos un proyecto de formación. Aunque, por el momento, es hora de descansar y de ver con perspectiva lo construido en Alboraya durante cuatro años gloriosos.