El Atzeneta UE atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. El conjunto “taronja” cayó el pasado viernes en El Regit ante el Soneja (0-1) y terminó la jornada en puestos de descenso, una situación muy seria para un club que había logrado consolidarse en la categoría y que, en las tres temporadas anteriores a la pasada, había conseguido acabar en posiciones de playoff. Ahora, en cambio, el panorama es radicalmente distinto: el equipo encadena cinco derrotas consecutivas, suma ya ocho jornadas sin ganar y no vence desde el 7 de febrero, cuando se impuso en casa al Torrellano.
La derrota ante el Soneja fue especialmente dolorosa por todo lo que había en juego. El Atzeneta ya sabía el resultado del Alzira y era plenamente consciente de que necesitaba sumar para no caer a la zona roja. No lo logró. Y lo peor no fue solo el resultado, sino también el efecto clasificatorio: el equipo queda por detrás del Alzira y empieza a ver cómo no solo peligra la permanencia directa, sino también cualquier posible margen ante futuros arrastres desde Segunda Federación. Es decir, ya no se trata solo de acabar por delante del decimosexto.
El partido se torció antes del descanso
El encuentro ante el Soneja fue muy cerrado durante la primera mitad. Ninguno de los dos equipos logró darle continuidad al juego y el marcador no se movió, pero justo antes del descanso llegó la acción que cambió por completo el partido. Una falta de entendimiento entre la defensa y Ferri terminó con el portero saliendo fuera del área y cometiendo una falta que le costó la expulsión directa. El Atzeneta se quedó con diez en el momento más delicado y tuvo que recomponerse sobre la marcha.
La segunda parte ya quedó condicionada por esa inferioridad. En el minuto 61, el Soneja encontró el gol por medio de Sastre, que aprovechó un rechace en el área tras una acción mal resuelta por la zaga local. A partir de ahí, el Atzeneta lo tuvo todo en contra: el marcador, la ansiedad, la obligación de puntuar y un jugador menos. No pudo levantarlo y acabó consumando una derrota que lo mete de lleno en una crisis muy profunda.
Una caída muy preocupante
El contexto hace todavía más grave la situación. La destitución de Luis Navarro pretendía provocar una reacción inmediata, pero por ahora el equipo no ha conseguido cambiar la dinámica. Y además, la situación del banquillo sigue generando incertidumbre, ya que el club aún no ha hecho oficial a un nuevo entrenador que coja las riendas del equipo para las cinco jornadas que quedan.
Lo realmente alarmante es que la pelea ya no está solo en la frontera inmediata del descenso. El Atzeneta tiene por delante a varios rivales directos que han tomado algo de aire: Crevillente, Español de San Vicente, Roda y ahora también el propio Soneja. Las distancias empiezan a crecer y el calendario ya no permite demasiados errores. A falta de cinco jornadas, el margen de reacción existe, pero es cada vez más estrecho.
El siguiente encuentro es una final
Por eso, el próximo compromiso adquiere un valor enorme. El Atzeneta visitará este domingo al Crevillente Deportivo en el Enrique Miralles, en un duelo que puede marcar muchísimo su final de temporada. El Crevillente es ahora mismo el rival más cercano por encima en la clasificación y una derrota dejaría al conjunto “taronja” en una situación todavía más comprometida.
