La temporada de Carlos Segura ha sido una de las pocas grandes noticias positivas del curso para el filial del Castellón. El delantero albinegro ha firmado una campaña sobresaliente en el plano individual, cerrando el año con 19 goles que le sitúan entre los cuatro máximos goleadores de toda la Segunda Federación.
El atacante orellut ha sido el gran referente ofensivo de un filial que durante muchos momentos de la temporada encontró en sus botas buena parte de sus opciones de permanencia. Sus goles permitieron al equipo mantenerse con vida en numerosos encuentros y convertirse en una amenaza constante para cualquier defensa rival. Sin embargo, el brillante rendimiento individual de Segura no fue suficiente para evitar el desenlace más doloroso.
UNOS REGISTROS BRUTALES SIN PREMIO FINAL
El Castellón B no pudo cumplir el gran objetivo del curso y acabó consumando el descenso tras caer en el ‘playout’ frente a la SD Logroñés, poniendo fin a su aventura en Segunda Federación apenas un año después del histórico ascenso. El sabor final, por tanto, es agridulce. Porque mientras el colectivo no logró salvar la categoría, Carlos Segura ha demostrado estar preparado para retos mayores.
Su capacidad goleadora, regularidad y peso dentro del equipo le han convertido en uno de los nombres propios de la temporada en el grupo. Ahora, el delantero afronta un verano importante para su futuro. El gran rendimiento mostrado durante el curso alimenta las opciones de poder hacerse un hueco en la primera plantilla del CD Castellón de cara a la próxima temporada. Una campaña espectacular a nivel individual que, pese al amargo desenlace colectivo, puede marcar un punto de inflexión en la carrera de una de las grandes perlas albinegras.
