Hace 20 años nacía en Berisso, provincia de Buenos Aires, un niño llamado Pablo Eduardo Casusa que bien pronto ya empezó a demostrar su pasión por el fútbol. En lo que en España conocemos como “Querubines”, sobre los 4 o 5 años, empezó a jugar, y a los 6 ya se apuntó al Gimnasia y Esgrima La Plata, el club reconocido en todo el planeta por ser el último que dirigió don Diego Armando Maradona.
Pablo Casusa llegó a entrenar con el primer equipo de Gimnasia y Esgrima La Plata (club reconocido por ser el último que entrenó Diego Maradona)
Y desde los 6 hasta los 18 años, pasando por todas las categorías inferiores, fue creciendo este chico al que le dieron el Premio Sarmiento, un reconocimiento por no perderse ni un solo entrenamiento, a su constancia y esfuerzo diario. A los 17 años entrenó con el primer equipo de Gimnasia, con el “indio” Ortíz de entrenador, y su prometedor talento llamó en ese momento la atención de un agente que le propuso ir a jugar a Europa, a Portugal. Esto tras pasar una prueba de selección entre 200 jugadores, de los cuales 12 viajaron a Portugal.
En ese momento el mediocentro ofensivo Pablo Casusa dio el gran salto que sueñan en dar muchos jóvenes futbolistas sudamericanos, el alcanzar el fútbol europeo. Él y otro chico de su edad firmaron por el Oliveirense, un club portugués. El inicio allí fue muy esperanzador, se adaptó bien al juego parecido al argentino, y al idioma, ya que se había preparado unos meses antes de ir allí. Pero a los pocos meses todo empezó a cambiar: el club dejó de pagarles a inicios de 2020, y poco después apareció la pandemia que les dejó solos en Portugal sin ingresos, ni recursos para seguir. Pronto descubrió Pablo la otra cara más dura del fútbol. Su agente había desaparecido, su salario comprometido por el club no llegaba, y se encontraba en medio de una pandemia sanitaria global a miles de kilómetros de su casa. Así se quedaron cinco argentinos en una casa de Portugal sin ingresos, tras varios meses de impagos.

Y ahí es cuando aparecieron dos personas que fueron muy especiales para él, “Tibú” Robert y Neto Rakel, dos personas de familias diferentes quienes “adoptaron” a Pablo y al resto de compañeros como a sus “hijos” para darle cobijo y comida, y pudiese así subsistir esos meses que sufrimos el bloqueo generalizado en Europa por la pandemia. Casuso que se marchó con 17 años de su casa de argentina con el cobijo de sus padres “se tuvo que hacer un hombre”, nos comenta su padre. Con la ayuda de los mencionados Tibu y Raquel lograron pasar estos meses, y cuando el confinamiento terminó y la situación iba volviendo a la normalidad en Portugal, por contactos, logró firmar por un modesto nuevo club que le ofreció casa y comida.
Este segundo club en su etapa en Portugal era el Sporting Club Celoricense (cuarta categoría nacional). Pablo Casuso se muestra muy agradecido de la oportunidad que le dieron el Presidente Luis Faustino y el entrenador Daniel Domínguez, en un momento complicado para el fútbol, de contar con él para demostrar su fútbol. Allí hizo Pablo un buen año (su equipo logró pelear por el ascenso en su liga).
“El fútbol para él es la vida, él se ha sacrificado desde pequeño por llegar lejos”, nos comenta su padre
Ronal Tercero, un representante de Argentina, y Javier, de Top Representación (agencia española), observaron su buen año en este segundo club en Portugal y le han ayudado a dar ese salto al fútbol español donde ahora se encuentro. Su primer destino en España ha sido la Peña Ilicitana Raval de Elche, club de la Regional Preferente Grupo 5. Allí Pablo Casuso intenta demostrar todo su talento como centrocampista, nos asegura que con todo su esfuerzo diario, para seguir creciendo en su sueño de llegar al fútbol profesional, y también entrena a chicos de 11 y 12 años.
Su padre nos resume así lo que es el fútbol para su hijo: “El fútbol para él es la vida, él se ha sacrificado desde pequeño por llegar lejos”. Desde hace años que sus padres tuvieron que ver como su hijo se marchaba para pelear este sueño: “Somos una familia muy unida, toda la vida estábamos juntos, yo fui técnico de un club de barrio aquí en Argentina y manteníamos una gran relación también con nuestra pasión por el fútbol”, recuerda su padre que añade: “él lo dejó todo aquí para tratar de hacer su sueño realidad en Europa”.
Pablo Casuso: «Mi objetivo es tratar de tener un buen año futbolístico, y poder seguir subiendo de categoría”
Pablo Casuso se muestra ahora ilusionado en esta nueva etapa en un fútbol “donde se nota de gran nivel” destaca. En el inicio de competición aquí nos comenta que le costó “un poco físicamente, pero ya me pude adaptar y ya me siento muy cómodo”. Su objetivo ahora: “tratar de tener un buen año futbolístico, y poder seguir subiendo de categoría”.
Aquel niño que soñaba con ser como Carlos Tévez y el Kun Agüero, dos de sus referentes futbolísticos, ahora sigue peleando por ese sueño de ser futbolista profesional. A sus 20 años ya ha demostrado su capacidad de sacrificio en ese salto de América a Europa que no se le ha presentado nada fácil en el inicio, con esos meses de impagos y una pandemia de Covid-19 que se le apreció en un momento clave en su carrera deportiva. Él confía que con mucho esfuerzo podrá tener oportunidades de demostrar ese talento que atesora en sus botas. En ello está en la Peña Ilicitana de Elche.