Tercera Federación Grupo Sexto
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¿Qué ha pasado con el Athletic Club Torrellano?

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Jugadores del AC Torrelano celebrando la victoria contra el Atzeneta. Foto: AC Torrellano

¿Qué ha pasado con el Athletic Club Torrellano?

El Athletic Club Torrellano ha pasado, en apenas diez jornadas, de liderar el Grupo VI de Tercera Federación con un arranque invicto y números defensivos sobresalientes, a instalarse en la 7ª posición con 23 puntos tras encadenar siete partidos sin ganar y cerrar el inicio de 2026 con un golpe duro: 4–1 en La Nucía. El equipo de Jorge Perona, que llegó al banquillo a mediados de noviembre, busca ahora frenar una sangría de resultados que contrasta con la solvencia que mostraba el bloque meses atrás.

De líder indiscutible a frenazo inesperado

La curva del Torrellano se entiende mirando el inicio. Con José Manuel Más, técnico que había aterrizado en enero de 2025 para salvar al equipo (acabó la pasada temporada 15º, a un punto del descenso), el club arrancó la 25/26 como un tiro: victoria en El Clariano (0–1), triunfo ante el Castellonense (2–0) —la única derrota del líder en toda la temporada—, y un equipo que parecía construido para competir desde el orden y la fiabilidad.

A la altura de la jornada 6, el Torrellano era líder con 16 puntos y un registro defensivo brutal (11 goles a favor, 3 en contra). Había ganado incluso ante rivales “de playoffs” como Atlético Levante (1–2) y Atlético Saguntino (2–0). En ese punto, el Torrellano no era una sorpresa: era un candidato serio para ser campeón.

El relevo en el banquillo y el primer punto de inflexión

El primer frenazo llegó con dos 0–0 seguidos ante Recambios Colón y Roda. No eran resultados dramáticos (el equipo seguía invicto, seguía siendo el menos goleado), pero sí un aviso de que el margen en la competición era pequeño. Aun así, el club tomó una decisión fuerte: destituir a José Manuel Más pese a seguir en la zona alta y sin derrotas.

La sensación de extrañeza se instaló en el ambiente que envuelve al club: la propia despedida del entrenador transmitió sorpresa y un mensaje de despedida muy de “grupo”, remarcando el “nosotros” por encima del “yo”. Y, a nivel social, se repetía una idea: es difícil de entender cesar a un técnico que había salvado al equipo y lo llevaba líder e invicto.

De invicto a siete partidos sin ganar

Tras el cambio, el Torrellano todavía dejó señales de continuidad (por ejemplo, el 3–1 al Jove Español) y el anuncio de Jorge Perona como nuevo míster el 14 de noviembre buscaba seguir en la línea de los resultados del inicio de liga. Pero el descenso competitivo fue real y sostenido a partir de entonces. El tramo que marca el derrumbe es muy claro. Desde el 9 de noviembre hasta, por ahora, el 4 de enero, el AC Torrellano no ha vuelto a saborear una victoria. Casi dos meses sin sumar los tres puntos.

Empate 1–1 en el Alzira; derrota 1–2 ante la Vall d’Uxó; empate 1–1 ante el Utiel; derrota 2–3 ante el Buñol tras ponerse 2–0; derrota ante el Soneja (1–0); derrota 0–2 ante el Crevillente Deportivo y derrota 4–1 ante La Nucía.

¿Qué puede estar explicando la caída?

No hay una explicación única, pero los síntomas apuntan a un patrón: el Torrellano había construido su techo competitivo sobre la defensa, el control, la confianza del grupo y la eficacia en los momentos decisivos. Cuando dejó de convertir los partidos cerrados en victorias, empezó a vivir en el alambre. Y en un grupo tan comprimido como es el Grupo VI de Tercera RFEF, un “bache” se convierte en caída libre.

El problema ya no es solo sumar poco: es cómo se pierden puntos. Encajar remontadas (Buñol), caer en casa ante rivales de la zona baja (Crevillente) y acabar goleado (La Nucía) son señales de un equipo que ha perdido confianza y estructura en momentos clave.

El Torrellano tiene margen para reaccionar, pero el grupo no perdona. Y lo que en octubre parecía una bonita historia, en enero se ha convertido de nuevo en una gran incertidumbre.