La UD Alzira consumó su segundo descenso consecutivo tras perder en el Beltrán Báguena ante el CD Buñol y caer a Lliga Comunitat solo una temporada después de abandonar Segunda Federación. El conjunto azulgrana, obligado a ganar y a esperar que el Atzeneta no hiciera lo propio, no cumplió ni la primera condición y cierra una campaña marcada por la inestabilidad, los cambios de entrenador y una profunda caída deportiva.
Un final doloroso en Buñol
El Alzira llegaba a la última jornada en una situación límite. Necesitaba ganar al Buñol y esperar una derrota del Atzeneta ante el Castellonense para salir del descenso directo. Sin embargo, el equipo de Pascu Domingo volvió a quedarse sin acierto en los metros finales y terminó recibiendo el golpe definitivo en el tramo final del encuentro.
El conjunto azulgrana tuvo opciones para adelantarse, especialmente en una primera parte en la que Jefrie rozó el gol de cabeza y Carles Marco se encontró con Coronado en un mano a mano. Tras el descanso, el partido se abrió todavía más, con ocasiones en ambas áreas y un Alzira cada vez más obligado a asumir riesgos. En el minuto 85, los visitantes reclamaron unas posibles manos dentro del área, pero el árbitro no señaló penalti.
La sentencia llegó en el último suspiro. Después de una intervención de Vicent Dolz ante Ducó, el córner posterior acabó con un remate de cabeza de Lluch que dio la victoria al Buñol y certificó el descenso alzireño.
Dos años que cambian por completo el panorama
El descenso supone un golpe durísimo para un club que hace apenas cinco años celebraba el ascenso a Segunda Federación y que venía de vivir una de sus etapas más brillantes. En ese ciclo, el Alzira compitió durante cuatro temporadas en la cuarta categoría, alcanzó la final estatal de la Copa Federación, disputó la Copa del Rey ante el Athletic Club y llegó a firmar un octavo puesto en Segunda Federación.
La caída, sin embargo, ha sido abrupta. Tras el descenso del curso pasado a Tercera Federación, el club construyó un proyecto con la intención de regresar cuanto antes, pero la temporada nunca encontró estabilidad. Sergio Paredes inició el curso en el banquillo, Ramón Llopis tomó el relevo, Carlos Sapiña asumió después el mando y Pascu Domingo fue el cuarto entrenador de una campaña para el olvido.
La llegada de Pascu sí permitió una reacción final, con una victoria importante ante el Jove Español y varios partidos de mayor solidez, pero no fue suficiente para corregir todo lo acumulado durante el curso. El empate ante el Utiel en el minuto 99 mantuvo al Alzira con vida hasta la última jornada, aunque la derrota en Buñol terminó cerrando el peor desenlace posible.
