CD Ebro y Club Gimnastic de Tarragona se veían las caras en los dieciseisavos de la Copa Federación. Un encuentro esperado por aragoneses y catalanes una copa de los modestos que es la ilusión para los clubes de Segunda B. Un renovado Ebro recibía en su casa a todo un emblema del fútbol catalán, que luchará esta campaña por volver a la categoría de plata.
Equilibrio total en la primera mitad
Comenzaba el encuentro con ambos conjuntos resguardados en sus bases, conociendo cómo iba a ser el campo de batalla. Fue el CD Ebro quien cogió las riendas del partido en la fase inicial, certificándolo con un disparo cruzado de Jairo sobre la portería tarraconense. Sin embargo, según avanzaban los minutos, el Nástic iba soltándose y comenzaba a crear peligro. La primera la tuvo Trilles, cuyo disparo fue desviado por Uros Matic. El Ebro volvería a disparar vía Carri, pero Wilfred se mostraba solvente sacando el balón de la escuadra.
El encuentro se convertía en una batalla sin dominador, con ambos conjuntos bien asentados en el campo y golpeando por partes iguales. Antes del descanso se tuvo que detener el encuentro para atender a Juan Gutiérrez, que quedó tendido en el tapiz tras un golpe, que no acarreó consecuencias para el jugador. En el 45 iba a llegar el susto para el Ebro. Gerard Oliva hacia el primero en el luminoso, pero el trío arbitral lo anulaba por fuera de juego. Se llegaba al descanso con tablas en el electrónico del Pedro Sancho.
Segunda parte desoladora para los de La Almozara
Nada más salir de vestuarios, el Nástic certificaba su superioridad en el marcador. Brugué, tras pescar un desplazamiento a la espalda de la defensa zaragozana, definía con un tiro raso y ponía por delante a los visitantes. Manolo Sanlúcar procuraba echar más leña al ataque del CD Ebro introduciendo cambios. Precisamente lo contrario que Toni Seligrat, al que le interesaba guardar el resultado.

Pero nada pudo hacer el conjunto local. Tras un libre directo botado por Bonilla, Miranda aprovechaba su posición para batir a Uros y llevar el 0-2 al marcador. El Ebro se volcaba en al ataque, persiguiendo tirar de heroica y llevarse el encuentro. Pese a las intentonas zaragozanas, los tarraconenses se asentaron y llevaron el encuentro a su dominio, finalizando con resultado de 0-2. El Nástic pasa a octavos y se enfrentará al ganador de la eliminatoria Llagostera-Ejea, que se disputa el martes.