El jugador Sergio Sánchez al que hemos visto competir con el CDA San Marcelino, UD Castellonense y SC Requena las últimas temporadas ha vivido en primera persona la catástrofe de la DANA. Él es de Sedaví y ese fatídico 29 de octubre se encontraba trabajando en Catarroja, gracias a una persona que no conocía está vivo, así nos lo transmite, y es que un hombre le dijo que no se lo ocurriese ir a por su coche ya que el barranco ya se había salido y si iba no iba a salir vivo. Sergio nos cuenta a GOLSMEDIA cómo vivió ese día, la mucha ayuda que aún necesitan las poblaciones afectadas, y su deseo de volver a jugar.
«Un hombre me cogió y me dijo que el coche es algo material y tu vida no te la puedes poner en juego, quédate aquí, ese hombre me salvó»
«Lo que he pasado en estas semanas no se lo deseo a nadie, a nadie, y aún necesitamos ayudas porque aquí no hay ningún local, supermercado abierto, tenemos que ir a Valencia para cualquier cosa, aquí aún queda mucho trabajo por hacer para recuperarnos», es el mensaje principal que quiere transmitir Sergio, reclamar que aún necesitan mucha ayuda en la zona.
Así nos relata como vivió la tarde del 29 de octubre de la riada extrema: «Me pilló trabajando en Catarroja, a las 6 de la tarde me preguntó mi jefa donde tenía el coche aparcado, le dije donde, y me dijo que fuese rápido a por las llaves que el barranco de Catarroja se había salido para quitar el coche de ahí y no perderlo. Fui corriendo a por el coche, ya el agua la tenía por las rodillas por la calle, y tuve la suerte que un hombre me vino por detrás y me cogió y me dijo que ni loco fuese a por el coche, que el coche es algo material y tu vida no te la puedes poner en juego, quédate aquí, ese hombre me salvó«. Luego se enteró que ese hombre era el padre de una amiga suya, era Policía Local, y ese hombre con su familia le acogieron esa noche para resguardarse a salvo».
De esa noche de la riada recuerda: «He visto como gente sacaba toallas y sábanas para rescatar a gente, escuché gritos de auxilio, vi pasar a personas y coches como peces por la calle con toda el agua que había». Las comunicaciones cayeron y él no supo nada de su familia hasta el día siguiente, tampoco su familia de él. A las 4 de la tarde del día siguiente apareció por su casa de Sedaví aliviando así a sus padres y vecinos al verle volver a casa tras tantas horas sin saber de él. Y nos informa también sobre su abuela que ha perdido todos sus recuerdos: «Mi abuela con 93 años vive por Alfafar, vive en un bajo y ha perdido su casa, lo ha perdido todo, con 93 años se ha quedado sin casa y se quedó al abismo de la muerte pero gracias a una joven vecina se salvó». «No le ha quedado ni un cuadro», se lamenta.
Al entrar más de un mes después en su trastero se encontró las botas de toda su vida llenas de barro

Después de más de un mes de aquel día 29 de octubre Sergio entró en su trastero y allí recibió un golpe anímico que todo aquel que ha jugado al fútbol lo entenderá. Allí se encontró sus botas de toda la vida, esas que guardaba tras jugar con ellas durante años, también camisetas de equipos por donde ha pasado, todo ello lleno de barro. «Solo quería llorar, es que son mis botas de toda la vida, botas de la talla 34 o 35 tenía, desde que empecé a jugar en Querubín, vi eso y me quería morir, tenía 18 o 19 pares de botas que he podido recuperar, algunas que no porque están metidas en el lodo».
«Entre el psicólogo y preparador físico ya estoy mejor, mi intención es volver pero cuándo no lo sé, pero sí que quiero volver, el fútbol es mi pasión»
El delantero que ha brillado con 13 goles en el San Marcelino en la liga 2020/21 en Preferente, que luego en el Castellonense del ascenso a Tercera fue una de sus armas ofensivas, que jugó el año pasado en el SC Requena, ha sufrido en los dos últimos por lesiones que le han impedido seguir jugando. Él trabaja para volver a disfrutar del fútbol que tanto le apasiona desde pequeño: «Mi intención es, no se cuándo, pero mi intención es volver, pero tanto físicamente como psicológicamente me estoy preparando para volver». Nos explica Sergio: «Cuando no había tenido lesiones hasta el año del Castellonense luego en la rodilla pues he tenido lesiones que eso te afecta, y entre el psicólogo, preparador físico, ya estoy mejor, mi intención es volver pero cuándo no lo sé, pero si que quiero volver, el fútbol es mi pasión, es lo que más quiero este mundo, estoy deseando tener esa rutina de entrenar y desear que llegue el fin de semana para que llegue el partido, necesito jugar».

Sergio Sánchez, futbolista y vecino de Sedaví nos transmite cómo está su población a 12 de diciembre: «La cosa va mejorando poco a poco, hemos recibido mucha ayuda, pero aún falta mucho aquí, en Sedaví no hay abierto nada, va avanzado pero todo va muuy muuy lento». Y nos pide que transmitamos el siguiente mensaje: «Que aquí no hay vida aún, ha pasado un mes y medio y seguimos luchando, mi garaje sigue lleno de lodo aún, no quiero que se olvide que queda mucho por delante, aún no hay vida normal, necesitamos mucha ayuda de manos y económica».