Los pupilos de Yoyo Ocaña no pasan por su mejor momento. El objetivo marcado se antoja cada día más complicado y aunque pelearán hasta el último suspiro, saben que la permanencia es a día de hoy un milagro más que una posibilidad. Además, esta semana jugarán un amistoso.
Última posición, 18 puntos, tres victorias, nueve empates y dieciséis derrotas. Este es el balance de los valencianos a falta de doce partidos para finalizar el campeonato. La meta principal parece quedar en un sueño y es que su distancia con las posiciones que marcan la salvación es de trece unidades.
Su entrenador sabe de la dificultad para superar lo previsto desde principio de temporada, aunque como ya aseguró en rueda de prensa tras el partido de hace dos semanas en Alzira, seguirán tratando de mejorar día a día e intentar trabajar sin pensar en la verdadera realidad.
La luz parece no verse al final del túnel, aunque no quieren desmotivarse del todo, pues peores cosas se han visto en la categoría. El míster no quiere perder el tiempo y para que sus futbolistas no pierdan el ritmo de competición, aprovecharan y jugarán un partido amistoso, el viernes a las 20:30 horas en su feudo contra el Atlético Ibañés.
La relación entre ambos clubes es muy buena y es que los dos equipos ya se enfrentaron en pretemporada, tanto en campo local como en visitante. Ahora lo volverán a hacer con el fin de que los jugadores que han gozado de menos oportunidades puedan demostrar que también son validos para entrar en el once titular.
Lo que queda claro es que imposible no hay nada para el hombre. Todos los jugadores están disponibles, los números todavía no les han eliminado y por delante quedan doce finales por disputarse. La gesta está en juego. La permanencia está en el aire.