Los pupilos de Manolo Herrero no han conseguido sacar el rendimiento deseado cada vez que han jugado con la condición de locales, es por ello que intentarán dar la vuelta a su situación y procurarán aliarse con su estadio para alcanzar el objetivo deseado.
Los blanquiazules dependen de sí mismos para llegar a la categoría de plata. Por el momento, son cuartos con 53 puntos (15V-8E-9D) y aunque están cumpliendo con lo estipulado, no tienen tiempo para relajarse, pues por detrás de ellos está el Reus con dos puntos menos y el Alcoyano, con cuatro de diferencia.
Lo cierto es que sus registros son mejores jugando lejos de su feudo (10V-1E-5D) que en casa (5V-7E-4D). Han conseguido sacar doce puntos de quince posibles en sus últimos enfrentamientos, habiendo logrado nueve como visitantes y tres como locales, cosechando una derrota en su campo frente al Alcoyano.
Reducir distancias con la zona alta y abrir brecha con sus inmediatos perseguidores, es la única idea que se contempla a día de hoy en el club si se quiere seguir con opciones para disputar los ‘play-off’ de ascenso. Por ello, no pueden permitirse más despistes en su terreno de juego, ya que una derrota más les complicaría la vida.
Actualmente, están a un punto del tercer clasificado (Lleida), al que consiguieron ganarle en la pasada jornada, a seis del segundo (Huracán) y a doce del líder del Grupo III de Segunda División B (Gimnàstic). Son conscientes que el sacar resultados positivos es la asignatura pendiente en las seis finales que tienen por delante, por lo que saben que su estadio podría ser un aliciente más para alcanzar la meta.
Su primer examen será el próximo fin de semana frente al Olot, un equipo que se encuentra en tierra de nadie y que tratará de alargar la racha de dos partidos consecutivos sin perder. Para el choque, el míster no sabe todavía si podrá contar con Adri Cuevas por unas problemas en los isquiotibiales, mientras que Baldo Santana y Adrià Granell seguirán recuperándose de sus respectivas lesiones.